Sobre mí

Mi verdadero nombre es Cristina. Nací bajo el frío invierno de enero, el año 1991. De ahí, debe de venirme ser siempre tan friolera. Empecé a escribir por, así decirlo, aburrimiento, en una época complicada de mi vida, y resultó ser mi mayor terapia. Por aquel entonces, en que ya no era ninguna niña, también me aficioné a leer y mucho. Y aunque de pequeña, como les ocurre por desgracia a muchos niños, no me gustaba leer, gracias al maravilloso y mágico mundo de Harry Potter me enfrasqué en esta hermosa afición. A pesar de mi negativa a la lectura no me faltaba imaginación, siempre estaba inmersa en mis mundos ficticios y quizás, este sea el mayor motivo por el que escribo: para seguir disfrutando de ese mundo de fantasía. Escribir es como jugar, puedo hacer y deshacer a placer las vidas e historias de mis personajes y esto es, sin duda, lo que hace que para mí la escritura se haya convertido en más que un hobby. Es mi vida. Gracias a ella puedo vivir siempre en el mundo de los sueños. El lugar de donde surgen mis historias.


Mi seudónimo J. E. M. Celeste es una dedicatoria muy especial para la gente que me ha ayudado y sigue apoyándome a conseguir mis sueños: mi familia. Y por eso, me siento orgullosa de usarlo. Creo que define a la perfección mi forma de ser: familiar e ilusionista. En él he reflejado, con sus respectivas iniciales, a tres generaciones de mi familia: La “J” por: Juan (mi abuelo materno), José (primer nombre de mi padre) y Jesús (mi hermano); la “E” por: Emilio (mi abuelo paterno), Elena (mi querida abuela materna) y Enrique (segundo nombre de mi padre); y por último la “M” por: María (mi abuela paterna) y Montse (mi madre). Bien, hasta aquí la primera parte de mi seudónimo. Como ves, esta parte es la más familiar, la segunda es la más personal. Primero la “C” de Celeste por mi nombre real: Cristina, y “Celeste” en conjunto, era el nombre que le rondaba a mi madre mientras yo estaba en su vientre, bien calentita. Yo lo debí aceptar en ese momento también como mio, pues para mí Celeste define a la Cristina más fantasiosa, creativa, ilusionista, soñadora, etc.

Y, por último, decirte que este blog es para mí, un peldaño más que me acerca a mi sueño. A parte de lanzarme a la aventura de crear un blog, me lancé al vacío con la autopublicación de mi primera novela “La magia del amor” y más adelante, con “Un pedacito de mí”.  Actualmente sigo escribiendo pues este mundo me ha atrapado entre sus garras y ya me resulta imposible escapar de él, y aunque pudiese no lo haría, tengo una especie de síndrome de Estocolmo con la escritura.

Sinceramente, no espero que miles de personas lean mis historias y me digan lo mucho que les gustan o lo contrario, aunque no estaría mal que compartieses tu opinión. Mi objetivo es acariciar tu alma y hacerte pensar. Si una simple duda o pregunta te surge al leerme, para mí habrá valido la pena todo este esfuerzo.

La guarida de la ilusión pretende ser un portal que te sumerja en tu propia imaginación, que te haga soñar y volver a ser un niño sin dejar de ser un adulto. ¿Te apetece cruzarlo?

 

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