Cartas a ti

 

18/06/2018

Hoy me siento fuerte para seguir luchando por ti. 

Tu mamá.

12/03/2018

Hoy te siento más cerca de mí, a pesar de tu lejanía. 

Sé que pronto estaremos juntos.

Tu mamá.

26/01/2018

Lo siento, hijo, mamá no es tan fuerte como creía, a veces se cae y se rompe como una muñeca de porcelana; con suerte cuando los pedazos son grandes se puede reconstruir, aunque nunca volverá a ser la misma, pero si los pedazos son pequeños… todo es más difícil.

Sé que aún no puedes entenderme, ni siquiera sé si puedes escucharme, allí donde estás, pero si me oyes, no olvides que siempre, pase lo que pase, seré tu mamá.

No desesperes, hijo, llegará el día que tanto anhelamos. Solo hay que tener un poco más de paciencia y seguir caminando hacia nuestro encuentro.

¡Ángel  mío, no temas yo seguiré estando para ti!

Tu mamá.

08/01/2018

En ciertos momentos, nos puede la impaciencia, pensamos en ese futuro, anhelando que llegue sin darnos cuenta que la vida se halla justo en su búsqueda, en ese camino que ansiamos recorrer con tal de llegar a ver nuestra meta.

Sí, es duro aceptar que  lo que más amas en el mundo aún no está en tus brazos, que no es el momento, que debes aprender a vivir sin él y encontrar la felicidad del mismo modo. Pero a veces, no soy capaz de ver mi vida sin ti. Por eso me derrumbo, y te veo lejos. Creo que jamás llegarás, y todo lo que había cobrado sentido en mi vida, lo vuelve a perder.

Pero esperaré, aprenderé a ser feliz sin ti, y cuando sea capaz de serlo, entonces estaré preparada para aumentar mi felicidad contigo.

Quien algún día, llegado el momento, será tu mamá.

 

01/01/2018

Un año más sin ti, sin sentir tu sonrisa, tu voz, tu mirada clavada en mí. Sé que llegarás cuando esté preparada. Sé que para recibirte aún me queda mucho que aprender, pero quiero que sepas que te pienso cada día, que te busco en las estrellas y te imagino sobre la más luminosa, mirándome. Sí, te veo. A veces me cuesta, a veces te siento más lejano, más borroso, y siento miedo de perderte sin haberte conocido. Pero al día siguiente tu estrella vuelve a brillar con mayor luz y me digo: «ahí estás».

Sé que anhelas tanto como yo estar junto a mí, pero tanto mi libro como el tuyo están escritos. Debemos esperar hasta que al fin llegué tú capitulo y aparezcas entre mis páginas. Solo entonces la gente me entenderá y verán cuan bonita era mi locura.

Te amo, hijo, estés donde estés, cada segundo de mi vida es tuyo, siempre.

Tu mamá.

22/12/2017

Me siento cansada de sentir como las lágrimas dejan surcos húmedos en mi pálido rostro. Y cuando estas se secan, pues siempre alcanzan su fin, llegan las palabras.

Y aquí me encuentro, derramando en tinta mi dolor. Un dolor que no alcanzo a entender, pero que lleva tiempo destruyéndome. ¿Mi sueño? ¿Quizás seas tú, hijo mío, el causante de mi malestar?

No lo sé, es posible pues cuanto más lejos de mí te siento, más duele. Tienes demasiado poder en mí, y en parte me gusta, pues eso nos une aún más. Tú colmas de esperanza mi corazón, por eso cuando tú no estás en él, cuando cierro los ojos y no consigo verte, lloro.

Siento que la vida no me lo está poniendo fácil, sé que desea nuestro encuentro, lo percibo, pero entre duras pruebas que ponen en peligro mi fe.  No te preocupes lucharé, para soñarte, para sentirte y para verte siempre que mis parpados velen mi visión. Y cuando mi tinta deje de escribir, el dolor cesará, ya no quedará nada en mi corazón, salvo ese amor por ti que me hace ser más fuerte.

Por ti lloraré y escribiré una y mil veces, hasta que un día tu pequeño cuerpo repose entre mis brazos y tu dulce rostro dibuje en mí esa sonrisa que guardo únicamente para ti.

Sí, ese día, hijo, después de muchas lágrimas y tinta derramadas, sabré que todo mi sufrimiento mereció la pena.

POR TI SEGUIRÉ LUCHANDO, SIEMPRE.

Tu mamá.