La voz de mi corazón

Me equivoqué, no supe escuchar y ahora mi alma permanece moribunda en un mar de miedos e incertidumbre. Todos me dicen que tras la noche hay día, pero los querubines que abren las compuertas al astro rey, parecen haberse olvidado de mí. Demasiado tarde, pienso. Ya no hay vuelta atrás. Me envuelve un silencio lúgubre y por primera vez la suave voz de mi corazón grita con fuerza, llena de cólera. Y decido escucharla. Un pequeño y tímido hilo luminoso aparece por el rabillo de mi ojo. Está amaneciendo. Mis sensibles ojos, acostumbrados a la penumbra, tardarán en acostumbrarse de nuevo a la luz, pero la recibo como si volviese a encontrarme, después de mucho tiempo, con un familiar muy querido. Al principio quizás me sienta algo cohibida, pero pronto volveré a disfrutar del calor de sus abrazos.

También lo hallarás, junto a otros escritos, en mi blog de autora de Sabes Leer.

*·:·* ESPECIAL SAN VALENTÍN *·:·*

Nunca fue tiempo perdido

Cuánto tiempo perdimos, entre desamores y llantos, buscándonos el uno al otro. Y cuando al fin nuestros caminos dejaron de caminar en paralelo y se alinearon, nos encontramos. Tú ibas cogida de su mano. Yo con los puños apretados y la mandíbula tensa traté de ignorar el dolor que me causaba verte con él. Nos miramos. El brillo de tus ojos llorosos anhelaba mi cariño, y sin decirle nada a “tu amigo”, viniste a mis brazos. Regresaste. Sí, cometí un error al creer que estaría mejor solo, pero no fue tiempo perdido, pues comprendí lo mucho que te necesitaba junto a mí.

 

Tu canción

Tu recuerdo llega a mi mente como una brisa suave, como una sonrisa inocente, como una melodía alegre que inunda mi corazón de dolor. Pensar que tu alma añoraba soñar y que tu decisión final fue tomar el vuelo, me entristece. Tú merecías más. Tenías muchos sueños en tu sombrero, pero quizás fuesen demasiados para alguien tan puro y bueno, quizás no estuvieses hecho para vivir en este mundo cruel, quizás tu elección, aunque dura para tu familia, fue la más acertada para tu alma. Sin consultarlo con nadie, decidiste alzar el vuelo. Pero, aunque tus alas de ángel te hayan llevado lejos, tu canción seguirá sonando siempre en nuestros corazones, mi querido primo.

Para ti, Javi.

 

Llanto de libertad

 
Cuando veo mi dolor reflejado en ese cielo lluvioso, me asomo por la pequeña rendija que la ventana de mi prisión me ofrece. ¡Qué cruel ilusión de libertad! Aspiro el olor a tierra mojada que, atravesando mis fosas nasales y deslizándose por todas las cavidades de mi cuerpo, llega hasta ese pequeño habitáculo de mi mente, donde atesoro mis escasos momentos de felicidad.
 
Aportación al blog: Nosotras, que escribimos

Muerte en vida

Cuando la tristeza todo lo envuelve,

sientes como tu mundo muere.

Ves pasar tu vida frente a ti,

como cuando estás a punto de morir.

¿Y quién te dice que no es lo mismo?

¿Y si el alma también tiene dicha capacidad?

¿Y si es posible morir en vida?

Ves como todo se esfuma, todo,

Y te deja a solas con tu dolor.

Caricias de ángel

Te marchaste, cuando al fin sentí que el mundo accedía a sonreírme, otorgándome el regalo de llevarte en mi interior. Ahora mi único consuelo, cuando el dolor de tu ausencia inhabilita mis sentidos y solo el calor de tu aterciopelada mantita abriga mi alma, es dejar volar mi imaginación hasta sentir tus suaves caricias de ángel, calmando mi corazón.

Aportación al blog: Nosotras, que escribimos

Poema

¿Y si lloras sin lágrimas?
¿Y si cantas sin voz?
¿Y si amas sin miedo?
¿Y si vives sin dolor?

La vida

La vida pende de un fino hilo, si no se rompe no hay problema, pero… ¡ay! de los valientes que le dan más vueltas de las que es capaz de soportar. Se atreven a jugar pues su hilo se ve intacto, no como el de muchos que se halla rasgado y que, en un momento u otro, con un fuerte golpe de aire se romperá. Estos cuidan de su hilo como si de un diamante se tratara, son conscientes de su delicadeza y disfrutan del suave mecer del viento, mientras saborean cada pequeño movimiento como si fuese el último.

Tristeza

Cuando la tristeza anida en tu corazón, todo tu mundo se apaga. Pero es en la soledad de dicha oscuridad cuando valoras esos pequeños haces de luz que, con timidez, iluminan tu camino.

Aportación para el blog de autores de Sabes Leer