El ángel del gueto de Varsovia

«La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad»

 

Irena Sendler, más conocida como «El ángel del gueto de Varsovia», salvó a 2 500 niños del Gueto de Varsovia.

 

¿Quieres conocer a esta increíble heroína?

 

Irena Sendler (apellido de casada) nació como Irena Krzyzanowska un 15 de febrero de 1910, en Varsovia. Su padre, Stanisław Krzyżanowski, era un médico reconocido. Desde su infancia, Irena sintió simpatía por los judíos. Su padre falleció en 1917 a causa de un tifus contraído al tratar a varios pacientes rechazados por sus compañeros de profesión: muchos de esos pacientes eran judíos. Tras su muerte, los líderes de la comunidad judía ofrecieron pagar los estudios de Irena. En la Polonia de pre-guerra, la joven se opuso al sistema de discriminación adoptado por algunas universidades, como resultado de lo cual fue suspendida en la Universidad de Varsovia durante tres años.

Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia, el cual llevaba los comedores comunitarios de la ciudad. Allí trabajó incansablemente para aliviar el sufrimiento de miles de personas tanto judías como católicas. Gracias a ella, estos comedores no sólo proporcionaban comida para huérfanos, ancianos y pobres sino que además entregaban ropa, medicinas y dinero.

Y cuando en 1941 fue creado el gueto de Varsovia, Irena horrorizada por las condiciones en que se vivía allí, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos.

«Conseguí, para mí y mi compañera Irena Schultz, identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Más tarde tuve éxito en conseguir pases para otras colaboradoras. Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que los polacos controláramos el recinto.»

Irena, aunque no era judía, cuando caminaba por las calles del gueto llevaba brazalete con la estrella de David, como signo de solidaridad y para no llamar la atención sobre sí misma. Su amistad con una de las judías del gueto Ewa y su afán por querer salvarle la vida, la llevaron a tomar una determinación que cambiaría la vida de miles de judíos: les ofreció a las familias llevarse a sus hijos fuera del gueto. Ella no podía dar garantías, como bien explica en un vídeo, pero si los niños permanecían en él, morirían, así que muchas familias, por mucho dolor que les causara, decidieron entregar a sus hijos a Irena, una total desconocida para ellos.

A lo largo de un año y medio, hasta la primera deportación llevaba a cabo en el gueto, en el verano de 1942, consiguió rescatar a más de 2 500 niños por distintos caminos: comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo tipo de subterfugios que sirvieran para esconderlos: sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, bolsas de patatas, ataúdes… en sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape.

La idea de este ángel de la guarda del holocausto, era que un dia los niños rescatados pudiesen volver a recuperar su identidad y para ello creó unas listas de nombres donde anotó las verdaderas identidades de los niños junto con las nuevas, para que al finalizar la guerra estos pudiesen reunirse con sus familias.

El 20 de octubre de 1943, Irena Sendler fue detenida por la Gestapo y llevada a la infame prisión de Pawiak, donde fue brutalmente torturada. Ella era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos. Soportó la tortura y se negó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos. Fue sentenciada a muerte. Y un mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un “interrogatorio adicional”. Al salir el soldado le gritó en polaco “¡Corra!”. La ayudó a escapar. Irena, al día siguiente, se asombró al ver que su nombre formaba parte de la lista de los polacos ejecutados.

Durante el Levantamiento de Varsovia, la joven colocó sus listas en dos frascos de vidrio y los enterró en el jardín de su vecina para asegurarse de que llegarían a las manos indicadas si ella moría. Al finalizar la guerra, ella misma los desenterró y le entregó las notas al doctor Adolfo Berman, el primer presidente del Comité de salvamento de los judíos supervivientes. Lamentablemente la mayor parte de las familias de los niños habían muerto en los campos de concentración nazis. En un principio los chicos que no tenían una familia adoptiva fueron cuidados en diferentes orfanatos y poco a poco fueron enviados a Palestina, lugar donde se creó una organización para el rescate de estos niños, que más adelante fueron escondidos en familias no judías o en instituciones especializadas en el cuidado infantil.

Años más tarde, cuando su foto salió en un periódico, tras ser premiada por sus acciones humanitarias durante la guerra, un hombre la llamó por teléfono y le dijo: «Recuerdo su cara, usted es quien me sacó del Gueto». Y así comenzó a recibir muchas llamadas y reconocimientos.

Un 12 de mayo de 2008, a sus 98 años, Irena recibió sus tan merecidas alas y se ganó el cielo. Su vida termino entonces, pero su historia perdurará en la vida de los niños y sus respectivas familias, y de todos aquellos que como tú estés leyendo esta increíble biografía.

 

Si deseáis saber más sobre esta fascinante mujer, no dudéis en haceros con este maravilloso libro. El cual tendré el placer de compartir una hermosa reseña del mismo.

 

También os dejo este hermoso homenaje en forma de vídeo, con declaraciones reales de la mismísima Irena

 

Fuentes consultadas:

https://es.wikipedia.org/wiki/Irena_Sendler

http://www.eurochannel.com/es/El-rescate-de-ninos-judios-durante-la-Segunda-Guerra-Mundial.html

https://www.ushmm.org/wlc/es/article.php?ModuleId=10007549

 

 

¿Qué buscas en un libro?

Esta es la pregunta que nos ha hecho una compañera escritora en una página de Facebook.  Yo he contestado sentir, ya que solo se podía utilizar una única palabra para responder. ¿Sentir qué?  Os preguntareis… TODO: Amor, dolor, rabia, impotencia, tristeza, amor,… ¿Qué es sino la lectura?

***

Soy consciente de que en las reseñas no se debería de usar la primera persona, salvo en el momento de dar nuestra opinión personal. Pero, tras estudiar un curso y en plena construcción de ese muro, que me separe de la obra, he decidido derribarlo. Posiblemente mis reseñas no se parezcan a las que un crítico literario haría, pero… yo no lo soy. Prefiero quedarme en el banquillo de los lectores.

Personalmente, de este modo, disfruto más de la lectura y además, creo que le doy un toque mucho más cercano y personal a este pequeño escrito, el cual quizás debería de dejar de llamar reseña, pues en esta no vais a encontrar comentarios negativos. Soy consciente de que todos los libros pueden tener su “pero”, sé que a cada persona le gusta más o menos algo, pero, y perdonadme los más fieles a ese tipo de comentarios de texto más formales, yo voy a intentar reflejar no solo esas partes de libro que más me llamaron la atención, sino lo que este me ha hecho sentir.

Y con respecto a esto,  he aquí mi reflexión:

Por eso y después de haber estudiado mucho, me permito el gusto de desaprender parte de lo aprendido. No, mis reseñas no van a ser las convencionales, quizás en algunos momentos se asemejen más a ellas, pero os aseguro que en esencia serán completamente distintas, pues sin duda están escritas con mucho amor. No quiero ser ni objetiva ni subjetiva, solo quiero ser yo y eso es lo que voy a intentar. Y después de este sincero y humilde post, os informo…

¡Mañana nueva reseña con corazón! 

Reseñando ilusión

“Para que la magia se dé, solo has de creer en ella.” (La magia del amor)

Después de un día tan especial como el que viví el pasado sábado 25 de noviembre, me veo en el deber, de haceros participes de mi felicidad.

Gracias a todas las personas que siempre han estado a mi lado he llegado a ser como soy: alguien muy normal, humilde y que se conforma con poco. Creo que la vida es simple, nosotros nos la complicamos; cuanto más sencilla, más maravillosa, ya que podemos apreciar mejor esas pequeñas cosas que  nos ofrece nuestro día a día. Esto solo es una opinión personal, cada uno tiene la libertad de hacer con su vida lo que desee, de crearla a su gusto y yo lo estoy haciendo y me siento satisfecha con el resultado que hoy por hoy estoy obteniendo.

El pasado sábado, como bien he empezado en este artículo, realicé, gracias sobre todo a dos grandes personas encargadas del grupo de Facebook L@s Auténtic@s Devoralibros, mi primera presentación acompañada de tres grande autores con los que tuve el placer de compartir mesa: Rosa García Calleja, Dani Padilla y Cristina Martín.

Personas que como yo luchan por ese sueño, el cual muchas personas creen imposible, pero que sin embargo nosotros damos nuestro tiempo, energía, ilusión y el corazón por él.  ¿Demasiado, ilusos? Puede. Pero yo me pregunto, ¿qué hay de malo, en ser una persona ilusa? Yo me considero una de ellas. Siempre, desde pequeña, he soñado y mucho: dormida, despierta y a medio camino entre el sueño y la vigilia XD. Todos mis recuerdos de infancia son presididos por los sueños. Siempre he estado soñando y siempre he creído en que algún día se harían realidad.

Con el evento de este sábado esta fe en mis sueños, se ha reafirmado. Voy a seguir luchando, escribiendo, ilusionándome y dejándome el corazón y la vida en ellos. Al fin y al cabo, son los que cada mañana me dan fuerzas para levantarme y sonreír.

Si no fuera por ellos, yo hoy no estaría donde estoy, quién sabe quizás ni estaría aquí… Pero esa es otra historia… Yo no soy una soñadora, yo soy mis sueños.

Y poniendo más hincapié en lo que atañe a este post, primero decir que estaba muy nerviosa, no había un músculo de mi cuerpo que no temblara XD y… sentada frente a toda esa gente, la mayoría gran parte de mis familiares y amigos, me sentí una impostora. «¿Qué hago yo aquí? ¿Por qué he de estar yo delante de ellos, presentado dos de mis sueños, cuando son ellos los que los han hecho posibles? ¿Qué tengo yo de especial?», pensaba. Nada, lo sé, pero sin embargo ahí estaba, acompañada de tres grandes autores, con una sonrisa y un brillo en los ojos que delataban mi felicidad.

Hay personas que creen que estas cosas las hacemos por puro ego y en defensa de mis compañeros y de mi misma, he de decir que no es el ego lo que nos mueve, a la mayoría de escritores o mejor dicho ilusos contadores de sueños (quizás haya una minoría que sí… pero eso es otro tema…), a estar sentados en una mesa como aquella, presentando nuestros libros y firmando ejemplares (en ese momento sí que me sentí como en una nube)… Para mí el hecho de estar allí sentada frente a unas personas que habían venido a vernos y a reconocer nuestro esfuerzo y trabajo fue como recoger el fruto de tantos años de trabajo, de soledad, a veces, de malos momentos, de inseguridades, miedos… Fue sin duda mejor que ganar todo el dinero del mundo, porque como os digo en la simplicidad se haya lo grande, y en aquella pequeña sala,  en la que tres cuartas partes estaban ocupadas por mis familiares y amigos, encontré a personas que se emocionaron con mis palabras, que sintieron lo que yo decía (a pesar de que a veces con el temblor de mi voz no se me entendía), que valoraban mi trabajo y sobre todo esa fuerza y ganas que me ha llevado hasta estar ahí sentada.

A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas, la mayoría muy buenas, y gracias a ellas yo soy un poquito mejor. El sábado conocí a más personas que me demostraron su bondad, su fortaleza y su coraje, por ellas y por toda la gente que tanto en mí día a día como a través de las redes me apoya:

GRACIAS POR HACERME TAN FELIZ Y AYUDARME A QUERERME CADA DÍA UN POQUITO MÁS A MÍ MISMA.

“En aquel momento comprendí que la fuerza no dependía de los músculos ni de la salud física, sino de la intensidad de los sueños.” (La magia del amor)

Pequeñas reflexiones I

ÉL

 

En su mirada hallé el horror de una vida desdichada.

Buscaba desesperado una salida.

Nadie hasta el momento se la había brindado.

Lo miré con tristeza.

Y con un susurro mi corazón me confirmó lo que mi mente ya sospechaba “Es él”.

Mis brillantes ojos colmados de esperanza, le mostraron aquello que llevaba tanto tiempo esperando.

Suspiró, expulsando parte de su tormento y me sonrió.

Entonces lo supe: me había enamorado de él.

 

Homenaje a Sombras Partidas

¿Os habéis visto alguna vez envueltos en un pasado, el cual querríais despojar de vuestra persona, pero al que vuestro presente os mantiene estrechamente unidos? ¿Y si, de repente,  descubrís que estáis enamorados de esa “unión” que os impide desprenderos de él?

 

Ésto no es una reseña ni una entrevista, es, simplemente, un especial que he preparado para presentaros una novela que actualmente se está publicando por capítulos en Wattpad, con una buena aceptación entre sus lectores y que, estoy segura, pronto podremos tener en nuestra librería, ya sea física o virtual.

 

Para todos aquellos que aún no sabéis de qué trata Sombras Partidas, deciros que, si os interesa el suspense, el romance con un ápice de erotismo, los personajes ensombrecidos por un pasado en el que siguen atrapados, el misterio que se oculta entre un atractivo narcotraficante y una joven universitaria de candorosa alma; no lo dudéis más, entrad y disfrutad de esta intrigante historia llena de amor, mentiras, corrupción y sexo. Un cóctel que os aseguro no os dejará indiferentes a nadie.

 

Y… para los que ya estén disfrutando de esta adictiva historia, decirles que… me siento una privilegiada por haber sido una de las primeras personas en leerla y que por lo tanto… Sí, sí… ¡Ya leí el final!  Pero, y aunque, no voy a hacer spoiler, sí que os puedo adelantar que la elección de Alma os sorprenderá. Bien, ahora es vuestro turno, debéis seguir leyendo para descifrar esas sombras que partieron a estos dos jóvenes en dos mitades que, de un modo invisible, siguen unidas y, por supuesto, el de la escritora que debe seguir tan activa como hasta ahora en las redes sociales y en Wattpad, alimentando así vuestras ansias por leer.

 

Y…hablando de su autora, sólo puedo contaros que es una grandísima persona y que, sin duda, se ha dejado, como se suele decir, la piel en esta historia. Karlee Dawa es el pseudónimo tras el que se halla Carla, una jovencísima maestra infantil y escritora, nacida en Oviedo, un lunes 15 de mayo de 1995.

 

Mi experiencia personal

Pues bien, mientras leía Sombras Partidas he de confesaros que me he sentido igual de enganchada que ahora lo estáis todos los que la leéis. Sin duda, la complejidad que se esconde entre los personajes de la novela sus: inquietudes, deseos, miedos…; te hacen querer continuar leyendo. Como escritora además de lectora, descubrí en su forma de narrar una precisión y minuciosidad a la hora de describir las pequeñas cosas que siempre nos pasan desapercibidas, permitiendo sumergirnos en una atmósfera íntima y sensorial.

 

Entrevista exprés a su autora

 

  1. ¿Cómo nació Sombras Partidas?

Sombras Partidas nació cuando tenía 17 años, fue una historia que se me ocurrió y, curiosamente, estaba contado por muchos personajes que van apareciendo en la novela. Y debo añadir también como dato interesante que solo se parece el principio de la novela jaja la versión antigua tenía otra trama distinta.

 

  1. ¿Qué o quién te ha motivado finalmente a escribir esta novela? 

Pues, por una parte, fue el querer ayudar a las personas, concretamente a las chicas jóvenes, a no cometer ciertos errores, a valorarse más y aprender a quererse ellas mismas, ese fue mi objetivo principal. Por otro lado, me motivó el querer acabar una novela. Siempre me había centrado en gustar antes que me gustara a mí, por eso siempre acababan todas a la mitad. En este caso no, me dije: “Tienes que disfrutar con la novela, enamorarte de sus personajes, querer saber qué va a suceder en el capítulo siguiente, dar todo de ti, ya lo disfrutarán los demás después” Y así fue jaja por fin cumplí mi meta personal y la terminé, fue una gran satisfacción para mí, porque creo que de ahí salen las buenas obras, del disfrute y la motivación propia.

 

  1. ¿En qué estás trabajando actualmente?

Estoy trabajando en una novela romántica con toques eróticos, creo que puede sorprender y captar la atención de los lectores. Pero también estoy con otra que me hace mucha ilusión porque pienso que va a ser muy esperada y demandada jaja Y también hago algún relato que ofrece un grupo del Facebook donde estoy metida y mandan retos sencillos para cumplir, me ayuda a practicar la escritura. Todo esto lo hago con calma porque he finalizado la carrera de Magisterio Infantil recientemente y compagino la escritura con prepararme para opositar, espero salir viva de esta 😉

 

  1. ¿Cómo nació Karlee Dawa?

Tengo que admitir que Karlee Dawa nació por miedo. Sombras Partidas es una novela muy personal, en parte muy íntima, que fácilmente pueden relacionar y juzgar. Me refiero, pueden sentir que mucho de lo que cuento me ha sucedido a mí. No me gusta que me juzguen sin conocerme, que formen una imagen de mí que no se esperaban o defraudar, que alguien que conozco me diga ¿en serio has hecho eso? ¿En qué pensabas?… creo que es más sencillo refugiarse en un seudónimo y separar la parte personal de la parte “famosa” 

Y ya como dato curioso, decir que Karlee es una variación de mi nombre real y Dawa significa nacida en lunes 🙂 y yo nací un lunes jaja lo enlacé y me pareció que quedaba bonito.

 

  1. ¿Con qué personaje de sombras partidas te sientes más identificada?  ¿Por qué?

Con Alma, sin duda. Y en parte también con Ana. Alma porque el nombre mismo lo indica, es mi propia alma la que habla, son mis pensamientos, sentimientos, emociones… no es igual a mí pero si parecida, es como mi segunda identidad. Y Ana porque representa esa inocencia que todos me dicen que conservo, esa ilusión por el amor, por vivir, esa alegría y entusiasmo por hacer aquello que quieres. Me he sentido muy cómoda con ella y le tengo mucho cariño.

 

  1. ¿Qué adelantarías sobre el final de sombras partidas a todas esas personas que están ansiosas por saber qué va a pasar?

Pues…sin spoilear…decir que no se lo van a esperar jaja pero es lo que tenía que pasar 🙂 no quiero decir mucho más para no eliminar el efecto sorpresa

 

  1. Y por último, ¿tendremos Sombras Partidas para rato? 

 

Yo creo que sí jaja es una novela que parece que está gustando, empiezan a llegarme mensajes de apoyo, diciéndome que les gusta la historia y me gusta hacer feliz a mis lectores. ¡Mis personajes tienen aún mucho que dar y contar! <3

 

Si deseáis conocer más sobre esta magnífica persona tengo el placer de dejaros los links de los posts relacionados con la educación y lectura infantil, en los que ha colaborado para nuestra guarida.

El poderoso placer de la lectura en la infancia I

El poder de la lectura en la infancia II

El poder de la lectura en la infancia III

Y por último, su página de Facebook, su página de autora y su blog sobre educación infantil con reseñas de series, películas y libros muy actuales que, sin duda, os ayudarán a entender mejor que ven o leen nuestros niños.

 

 

 

Una pequeña y humilde reflexión

La vida nunca es como la planeas y cuando menos te lo esperas, ¡zas! Te lo quita todo.

Un matrimonio que celebraba felizmente su primer aniversario, una familia italiana que disfrutaban de sus vacaciones en Barcelona, un hombre que paseaba con su hijo y su sobrina tranquilamente por las ramblas, un niño que tenía toda una vida por delante… Todo se evapora antes de que puedas decir la palabra injusticia. Pues sí, esto es lo que es. Vidas de inocentes arrebatadas por crueles verdugos. ¿Qué sentir? ¿Qué decir ante esta barbarie? ¿Dolor? ¿Impotencia? ¿Rabia? Sí, y quizás muchas emociones más, pero… no podemos dejar que su maldad inunde nuestros corazones. Debemos ser más fuertes e inteligentes que ellos, al fin y al cabo, una persona que hace algo así, refleja gran debilidad y baja autoestima.

El terrorismo no es una religión, sino una forma de reafirmarse en su miseria. No son musulmanes, ni cristianos, ni judíos, ni nada; son monstruos disfrazados con trajes de lo que jamás serán: creyentes.

No juzgues a tus amigos, conocidos, ni tan siquiera desconocidos por su religión, color de piel, etc. Pues, cuando ocurren tragedias como ésta, todos estamos igual de expuestos al dolor.  

En memoria de todas las víctimas de los atentados de Cataluña.

 

¿Por qué escribimos?

Este es un post que escribí para el blog de autores de Sabes Leer, del cual formo parte, y que ahora me gustaría compartir con todos vosotros. No sin antes, invitaros a echar un vistazo a su página web, donde encontraréis un amplio y selecto abanico de autores y sus respectivos libros, para elegir vuestra próxima lectura.

¿Por qué escribimos?

Esta es la pregunta estrella que muchos nos hacen y el resto de personas piensan. Quizás ni nosotros mismo tenemos la respuesta exacta al hecho de por qué un día nos planteamos empezar a escribir.

Y hoy me gustaría haceros reflexionar sobre dicha elección que un día tomamos y de la que os aseguro que no nos arrepentiremos nunca.

Una vez escuché decir a un escritor que existían dos clases de escritores: los que escriben para hacerse ricos y los que escriben para no suicidarse. Esta radical clasificación llamó mi atención, y hasta me hizo plantearme a qué grupo creía pertenecer yo misma. Tras una larga tarde de  reflexión yo diría que estoy entre ambas. No pretendo hacerme rica escribiendo, aunque sí me gustaría poder vivir de ello y tampoco la escritura es una alternativa al suicidio, aunque sí que es una buena manera de escapar de la crueldad y frivolidad del mundo que nos rodea. Así que en parte este escritor tenía razón, pero yo creo que en vez de clasificaciones los llamaría extremos. Son quizás los dos extremos, por los que alguien decidiría escribir. Sin hablar de la pasión por las letras, que está inscrita en todo corazón narrador.

¿Por qué empecé a escribir?

Supongo que escribir, era mi forma de llorar. Cuando ya no te quedan lágrimas que derramar, los sentimientos se acumulan en tu interior y para mí la mejor vía de escape fue la escritura y la lectura. Ambas por igual. Es cierto, que primero descubrí la magia de los libros con la lectura y me perdí durante años en ese mundo de fantasía alejado de la pesadilla que por aquel momento se había adueñado de mi persona. Más adelante, empecé a escribir en un diario mis pensamientos, reflexiones y miedos. Fue entonces, cuando me di cuenta de lo mucho que me ayudaba y, además, gustaba. Pero ese no fue el inicio de mi carrera como escritora, sino que primero trabajé de lo lindo para erradicar mis propios demonios y, una vez alejados de mí, llegó la inspiración a mi vida. Había dejado mi mente libre, para que ésta pudiese anidar en mi cabeza. Y cuando inspiración y sueños se unieron, nació el  germen de mi primera novela: la magia del amor.

Así que regresando al tema del post, si me preguntan hoy en día que por qué escribo, mi respuesta más sincera sería: para ser feliz.

¿Para qué sino hace alguien algo tan arduo como idear una historia, una trama, unos personajes y escribirla, sino es porque durante el proceso se divierte y ante el resultado se siente dichoso?

Y como conclusión final me gustaría dejaros esta pequeña frase, que deseo que os guste:

La escritura nos convierte en mejores personas, nos ayuda a comprender el mundo que nos rodea y, a la vez, nos mantiene a salvo de él.

 

El final de una historia

¿Cuantas veces te has encontrado escribiendo el final de tu novela y… de repente te entra un ansia descomunal por concluir su desenlace?

Pues en este punto es donde me encuentro yo. Me siento muy feliz de estar acabando el primer libro de una trilogía llena de amor y ciencia ficción, todo ello envuelto en una trama que te invitará a conocer un nuevo avance científico que permitirá crear humanos sintéticos con alma, como es el caso del protagonista de esta historia.

Os dejo, en primicia, la imagen del personaje que está a punto de enamoraros.

Siento deciros que de momento no os puedo desvelar mucho más, pero realmente este post lo escribo para tratar de ordenar esas ideas que me vienen a grandes oleadas justo al final de mi historia y que piden a gritos un hueco entre mis páginas. Es increíble que, a pesar de tener un esquema bastante pensado, me sigan surgiendo cambios e ideas originales a estas alturas. Hasta yo misma me sorprendo. Y sin duda, en cuanto acabe este post, me voy a poner a recopilarlas todas para así crear un colosal final para esta primera novela de una gran trilogía.

Y hablando del final de la novela…

Cómo muchos sabéis, aunque el final parece algo de lo más sencillo no lo es. En él tienes que introducir una gran cantidad de escenas a cada cual más sorprendente y tratar de cerrar todos los cabos sueltos que durante la historia fuiste abriendo. Y como es mi caso, dejar alguno que otro sin resolver para dar juego a la siguiente novela de la serie.

No, el final no es fácil, pero estoy de acuerdo en que es, quizás, uno de los momentos más divertidos para el escritor.  Momento en que la excitación se apodera de tu cuerpo para crear algo increíble. Ese final que tú como escritor estabas deseando leer en algún momento de tu vida y que ahora lo estás convirtiendo en una realidad plausible para que otros lectores lo saboreen.  

¿Sabes qué es lo mejor del final?

Que nunca lo es. Como en la vida real, tras él siempre hay un principio que, puedes tomar la opción de continuar en una segunda entrega, o bien, puedes optar por dejar que la imaginación de los lectores lo cree a su voluntad. Tú elijes. La decisión es del autor. Y mientras lo decides, los lectores se están empezando a acomodar en sus sillones, deseosos por degustar ese plato preparado con tanto mimo y dedicación, a la espera de que el sabor penetre en su paladar y lo convierta en una recuerdo inolvidable.

¿Sabes cómo sería tu final ideal como lector? Pues escríbelo.

Empieza desde ya a leer “La magia del amor”

Primera Parte

Llevo miles de años observando al ser humano desde mi celestial y armonioso hogar. Cada uno de ellos hechizados por las vicisitudes de la vida terrenal. Pero he creído conveniente atesorar esta historia que estoy a punto de contar. Quizás no sea la más entretenida ni la mejor narrada, pero sí, que os puedo asegurar, es la más hermosa. 

La historia de un amor ancestral, sin precedentes ni límites.

El mayor de todos los tiempos.

Arcángel Uriel

* * *

Capítulo I

 

            Todo empezó con mi primera misión a la tierra: mi primera vez en un cuerpo de hombre.  Recuerdo cómo incluso el suave aire que acariciaba mi nueva apariencia me hacía estremecer de temor. Era como estar desnudo en medio de un bosque invernal; expuesto a la lluvia, la nieve, el viento, y a toda clase de voraces depredadores que olían mi miedo. Esta sensación no apareció meramente por el hecho de haber dejado mi tranquilo hogar y encontrarme en medio de un mundo hostil; lo que me hizo sentir más desprotegido era la ausencia de una importante parte de mí: las alas. Con la espalda al descubierto notaba como la aprensión que el mundo terrenal albergaba, se introducía a través de esa fisura en mi ser.

            Empecé a caminar sobre esa extraña superficie férrea, con la única ayuda de mis extremidades inferiores. Mis pies subían y bajaban a mi orden, pero sus movimientos eran torpes e irregulares. «No puedo presentarme así, sospecharán», pensé. Así que me puse a practicar en medio de una arboleda de frondosos robles y altos pinos. Sentí por primera vez su fresco e intenso olor. En nuestra morada disfrutamos de experiencias impensables para la mente humana, pero sin duda, al otro lado del cielo gozaban de otras de indudable poder como el olfato. Me dejé llevar unos minutos por ese nuevo sentido que estaba experimentando, pero un rayo de luz se filtró entre las robustas ramas de los árboles, dándome la señal de continuar con mi cometido. Volví de nuevo la atención hacia mi andar: «¿Cómo podían los humanos moverse con tanta facilidad?», pensé. No me cupo la menor duda de que el lúgubre traje que llevaba puesto complicaba aún más el movimiento. Me sentía tan incómodo. «¡Oh señor, no llevo ni un minuto en la tierra y ya echo de menos mi hogar!», pensé dirigiendo mi mirada hacia su morada. Debí tardar media hora más en hacerme a mi nueva forma de desplazarme, pero ¿cómo conseguiría acostumbrarme a hablar?

            El reflejo de un petirrojo, iluminado por un intenso rayo de sol, llamó mi atención. Entonces otro sentido se despertó en mí: el oído. Su melodioso canto, aunque en cierta manera me recordó a las alabanzas de los serafines, penetró en mí para hechizarme de nuevo con una majestuosa obra divina. En ese momento, un sonido mucho más suave y conocido llegó a mí: el alma del animal me estaba hablando. «Es mi oportunidad», pensé. Carraspeé para calentar y dije con un grave tono de voz que me hizo estremecer—: Hola, pequeño —la pequeña ave me miró y al posarse sobre mi hombro, tuve la certeza de que me había entendido. En aquel momento sentí mi boca seca, entonces lo recordé, los humanos tienen unas necesidades básicas muy distintas a las nuestras. Levanté la vista, intentado vislumbrar algo que calmara mi sed. A doscientas aureolas de distancia, bajo un fuego crepuscular que custodiaba todo el paisaje con su brillo, yacía un pequeño riachuelo. Me acerqué con lentitud, aquella forma de transportarme me daba poca confianza y sentía a cada paso como todo mi cuerpo se tambaleaba, experimenté un miedo irracional de caer desde una altura insignificante para un ser que habita entre las nubes. Después de un costoso trayecto y llegar a mi objetivo, el reflejo de un cielo añil dibujado en el agua, abrigado por la presencia de sus dos grandes astros: el sol y la luna, me hizo olvidar mi feroz sed. «¿Cómo es posible que estén tan ciegos?», reflexioné pensando en la divinidad de todo lo que me rodeaba.

            Miré mi reluz, su esfera dorada aguardaba en su interior una aguja que me señalaba la Luz que albergaba en mi ser. En la tierra la Luz celestial es eclipsada por la incredulidad de los corazones y las almas puras se ven obligadas a subsistir y refugiarse en su propia sombra, a la espera de que algún rayo ilumine su camino. Por lo que si la aguja de mi reluz llegase a cero me quedaría atrapado para siempre en el mundo terrenal, convirtiendo mi existencia en una banalidad.  Afortunadamente la Luz seguía abrigando mi interior en todo su esplendor. Por vez primera desde que abandoné mi pacífica morada, noté como mi cuerpo se serenaba y mi mente navegaba en un mar en calma. Así que decidí, no hacer esperar más y ponerme en marcha.

            Benzú era un pequeño pueblo de Ceuta. La costa yacía a sus faldas, reflejando el firmamento en el mar convirtiendo a estas dos grandes creaciones en una. Y, lector, aunque te puedan parecer muy diferentes entre sí, todo nació del mismo Padre. Las montañas en cambio, parecían gigantes rocosos protegiendo los límites de aquel pintoresco lugar. La Guerra Santa no había hecho demasiados destrozos físicos en aquel retirado pueblo español, pero no todo había corrido la misma suerte. Una ola de odio y egolatría arrasó con los corazones más débiles, dejando en el más profundo sin sentido a unos y repudiados a otros. Después de quince años de guerra, las disputas entre religiosos habían alcanzado tal dimensión que difícilmente el hombre por si solo podría solucionar.

            Levanté la mirada hacia mi hogar; despejado y cálido a pesar de la partida del sol, típico de finales de la primavera. Los querubines, ángeles encargados del tiempo, los astros, las luminarias, etc. habían arropado y dado sus buenas noches a su custodio predilecto: el sol. Y animado a salir a la pequeña y tímida luna para alumbrar los sueños de todas las almas.

            Su sosegada luz invitaba a sentir el delicado susurro de las almas. Esta tranquilidad me hacía sentir más cerca de casa, dejé mis pensamientos en blanco y pude escuchar los suyos. «Pues claro, sigo siendo un ángel», recordé al cabo de experimentar un episodio de confusión y debilidad. Cerré los ojos y me dejé llevar. Al segundo me volví a sentir yo mismo, el aire acariciaba todas las partes de mi diáfano cuerpo, ya no percibía el rígido suelo bajo mis pies. Abrí las dos esferas que me permitían gozar del sentido de la vista en la tierra y me descubrí flotando sobre ese disfraz de apariencia humana que Él había creado para mí. Me desplacé a través del viento, pero el cuerpo no me seguía. «¿Quizás con un poco de práctica?», pero escuché de nuevo sus pensamientos; estaban preocupados, me esperaban, no podía perder más tiempo. «Ahora no es el momento». Decidí llevar a cabo mi misión.

 

            A las afueras, bajo unas imponentes montañas, ajenos a un mundo bélico, una joven pareja, apresada por el único lazo del amor, sintió por primera vez el contacto de sus manos sin temor a ser hallados. Hasta el momento habían mantenido en secreto su romance, pero algo tan grande no podía ocultarse por mucho tiempo. Su fuerza rugía con tal intensidad que todas las almas puras que se encontraban a su alrededor podían percibir sus vibraciones. Ésta sería su oportunidad, las cadenas estaban a punto de abrirse para dejar paso a una bestia que abrasaría con su cólera la injusticia.

            Amel, una hermosa joven con tez de muñeca de porcelana, se hallaba espléndida cubierta con un sencillo vestido de algodón blanco; decorado con una simple pero elegante cinta rosada que envolvía con suma delicadeza la esbelta cintura de la muchacha. Junto a ella se encontraba Aladiah su ángel y fiel compañero. Jamás la dejaba sola. Ella lo era todo para él, su alma le pertenecía y debía hacer lo posible por salvarla de las afiladas garras de un mundo cada vez más salvaje. Aunque, a pesar de su custodia, la vida de la joven no había sido ningún camino de rosas. «Así es la vida», pensaba ella. Nunca se dio por vencida. Era fuerte y, aunque todo el mundo la tenía por débil, ella no dejaba que ese adjetivo la representase lo más mínimo. Totalmente autosuficiente, a su parecer, «inocente criatura, tiene mucho que aprender de la vida», pensé. Pues ni siquiera nosotros podemos gozar de la plena autonomía, requerimos de Su presencia y Luz para sobrevivir, y los humanos son seres más frágiles y, por ende, más dependientes. A pesar de la arrogancia que atisbaba en una pequeña parte de su ser, era una joven muy abnegada y entregada a los demás. Su espíritu soñador bebía de la única fuente que le saciaba: su sueño. Un deseo que sin ella saberlo la llevaría al límite de sus fuerzas, hasta ahogar el latido de su débil corazón.

            La pareja iluminada por la luz de la luna se encontraba junto la vivienda donde Amel había crecido y alimentado su alma. Una casa de dos pisos recubierta de tejas ajadas por el paso del tiempo y en su cúspide, a modo de sombrero, un tejado rojizo custodiaba todos los recuerdos que habitaban en su interior. Un pequeño gallinero y un corral acompañaban a esta solitaria estancia envuelta por frondosos árboles y brezos que le otorgaban una atmósfera peculiar: libre de prejuicios y hostilidad. La joven Amel había crecido muy feliz en aquel remoto claro del bosque, lejos del odio que reverberaba en los ojos de la gente. Pero su vida pueril y despreocupada estaba a punto de cambiar. Dirigió su profunda mirada dubitativa hacia la de su amado y lo que en ella halló, corroboró sus dudas. Ante ella, vio unos enormes ojos castaños que reflejaban inseguridad y miedo. «¿Estamos haciendo lo correcto?», se preguntaban ambos para sus adentros.

            Un vago recuerdo pasó por la mente de Isà: la primera vez que sus miradas se unieron en una. La suya, apagada y perdida en un profundo océano de aguas enturbiadas y la de aquella Amel de dieciocho años, llena de esperanza y un brillo que ensalzaba su luz. Era ella, estaba seguro, no podía ser ninguna otra. Solo ella había conseguido levantar a un agotado Isà de los escombros que dejaba la guerra y darle una esperanza a la que aferrarse.

            Las actuales leyes estatales no les permitían estar juntos. Si ella, hija de padres cristianos y educada en dicha fe, hubiese accedido a abrazar su religión, el islam, todo habría sido más fácil. Pero un persistente sentimiento, que ardía bajo su pecho cada vez que este pensamiento afloraba en la mente, impedía que Amel tomase dicha decisión. «¿Pero, por qué? Todo sería más sencillo de esta forma», pensaba con impotencia.

            —¿Tus padres… no han querido…? —preguntó dolorida Amel, incapaz de acabar su frase.

            —No. —Negó apesadumbrado con la cabeza Isà— Pero no te preocupes, —le cogió de las manos—  un día te verán a través de mis ojos y no podrán evitar amarte.

            Ella asintió bajando lentamente su afligida mirada hacia el suelo.

            Quizás la época y el lugar en el que se conocieron no eran los adecuados, pero aun así ellos habían luchado por su amor y allí se encontraban, dispuestos a dar una importante lección de valor y amor a su pueblo. Sobre un improvisado altar hecho con palés y envuelto en una delicada tela madreperla, que daba la sensación de estar en el interior de una enorme concha bajo el único influjo de la pasión.

            Amel retiró un segundo su mirada de Isà, y la dirigió a la persona más importante que había conocido desde que tenía uso de razón: su padre. Sentado frente a ellos, acompañado únicamente de su fiel amigo Pastor, su perro de raza pastor ovejero australiano que iba con él a todas partes; ayudante a la hora de cuidar el rebaño y amigo en los largos días de invierno. Ellos y ahora Isà, eran su única familia. A pesar de la distancia, que aún me separaba de ellos, pude sentir como el corazón de la joven se oprimía al pensar en la soledad que a partir de ese momento abrigaría a su padre. Y sin emitir ningún sonido, sus finos labios pueriles se abrieron para articular un “te quiero” acompañado por un soplo cargado de amor.

            Los jóvenes se estaban empezando a impacientar. No sabían aún quién era aquella persona que había aceptado este cometido, aun y sabiendo las consecuencias. Fue el alma de Aisha, la madre de Isà, quien me hizo llamar. Y aunque ella no se encontraba en la ceremonia, su ángel si lo estaría. «¿Y si se ha echado atrás a última hora?», escuché que pensaban. Pero claro, ellos no se podían hacer una idea de lo cautivador que era este lugar para mí al sentir por primera vez el aroma de la naturaleza y ver a través de un humano la belleza de la creación. Tampoco ha sido nada fácil controlar mi cuerpo y avanzar transportando todo mi peso.  Pero allí estaban.

            —Ya llega —dijo Pablo suspirando relajado al verme venir.

            Amel relajó en segundos todas las facciones de su rostro, para que éste volviese a verse brillar de felicidad. «Ya está, tranquila, estás junto al amor de tu vida, nada podrá ir mal a su lado», pensaba Amel mirando a su futuro esposo.

            —Les ruego que disculpen mi tardanza. Me he… —pensé buscando una excusa— perdido entre el bosque y no encontraba la localización. —Me exculpé algo incómodo con mi nueva forma de hablar, tampoco controlaba muy bien qué expresión y tono se debía utilizar en estas situaciones. «Qué complejo es el lenguaje de los hombres. Con lo sencillo que es comunicarse a través de las emociones, éstas seguro que no admitirían margen de error», pensé.

            La pareja se miró tímidamente, intercambiando recelosos pensamientos y, finalmente, ambos aceptaron mis disculpas.

            —Estamos reunidos en este recóndito plano del bosque —las palabras empezaron a brotar de mi boca como si estuviese dotado de una divina inspiración— para unir en matrimonio bajo los ojos de Dios, a dos jóvenes que decidieron emprender juntos un camino lleno de obstáculos que, lejos de separarlos, fortalecerá su unión. 

            Noté los ojos de Pablo clavados en su hija, era lo único que le quedaba en este mundo, y de algún modo sentía que hoy se la iban a arrebatar. Por eso, y a pesar de la inmensa felicidad que le hacía el verla tan dichosa, en su interior se estaba llevando a cabo una batalla de emociones contrarias.

            —Bien, queridos humanos —ambos me miraron extrañados ante mi forma de dirigirme a ellos. Entonces me di cuenta de que el término “humanos” tratándose de que yo también era uno de ellos, sonaba extraño— hijos, —rectifiqué—  cuando os plazca podéis empezar a recitar vuestros votos matrimoniales e intercambiaros las arras. —Elevé los brazos sin saber bien por qué animando a la pareja a iniciar la ceremonia.

            Isà después de escuchar mis palabras, intentó en dos ocasiones pronunciar la primera sílaba de su voto, pero de su esfuerzo tan solo se pudo oír un agudo sonido ininteligible. Vi como su ángel de la guarda, Haziel, dejaba entrever una cómplice sonrisa y lo envolvía con sus colosales alas, para tratar de equilibrar sus emociones y calmarlo.

            El joven había soñado tantas veces con este momento que cuando lo pudo acariciar se paralizó. Amel sería por fin suya. Aquella chica con andares ágiles, que día tras día veía pasar ante su mezquita, iluminada por un sol que parecía nacer de su interior, por fin sería su esposa, o al menos para él así sería. Aunque su comunidad no la aceptara, la amaba y no podía, ya no, vivir sin ella.

            —Yo Isà Abdullah te quiero a ti Amel Luna como esposo, y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

            —Yo Amel Luna te quiero a ti Isà Abdullah como esposa, y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

            Ambos se quedaron mirando fijamente y de esta mágica conexión, que se da en contadas veces entre hombre y mujer, nacieron unas chispas que danzaron a su alrededor hasta crear un áurea luminosa que los envolvió.

            —Por el don que Dios me ha otorgado, desde hoy y para siempre, os declaro marido y mujer. Isà puedes besar a la novia.

            La recién unida pareja se refugió en el interior de aquel cuarzo rosa diáfano que su amor había creado. Inmersos en un mundo en el que ellos eran los protagonistas, se besaron. Se sentían libres. La sociedad seguiría en su contra, pero juntos serían capaces de enfrentarse a todo tipo de vicisitudes que la vida les deparará. Y mientras Amel seguía besando a su ahora esposo un pensamiento muy fuerte creció en su mente, esta ceremonia, oficial o no, había abierto el grifo de su fuente. Lo que provocó, sin que ninguno de los dos se percatara, que una nueva chispa, esta vez, albina y muy brillante naciese de ese halo rosáceo que les mantenía unidos. Se posase justo en el punto en el que sus pechos se unían y finalmente, ascendiese hacia el cielo dibujando tras de sí una estela, un camino que un día un alma recorrería, si Dios así lo deseaba, hacia sus progenitores. Los ángeles y yo, éramos los únicos que podíamos admirar con gran orgullo el espectáculo, pues tras esta señal llena de significado, cobraba vida un sueño.

            —Amor mío, hoy es el segundo día más feliz de mi vida —dijo Amel con una mirada profunda y centelleante, que dejaba entrever toda la ilusión y la fuerza que aguardaba en su interior.

            —¿Y cuál fue el primero? —La miró Isá expectante.

            —Cuando llegue el día lo sabrás. —Sonrió con una mirada enigmática.

            Isà entrecerró sus ojos intentando, en vano, leer sus pensamientos y, finalmente, ambos se sonrieron con complicidad.

 

            Con el tiempo supe que ese día tan especial, que mencionó Amel, estaba estrechamente relacionado con el principal motivo de mi misión.

 

¿Te has quedado con ganas de saber cuál es ese día tan especial para Amel y por qué el Creador ha mandado un arcángel para ayudar a cumplir su sueño? Entra aquí y sigue disfrutando de esta maravillosa historia de amor. 

 

 

Un hermoso regalo llamado maternidad

¿Qué significa ser madre?

Estoy segura que todos responderíamos a esta pregunta sin pensar. Se es madre cuando tienes un hijo. Ese es un modo, el más común y visible de ser madre pero, después de mucho pensar he llegado a la conclusión de que, no es el único.

Siempre que pensamos en el día de la madre, nos vienen felices y hermosos recuerdos a la mente, pero… como todas las cosas este día puede ser como una espada de doble filo, uno suave y tierno y otro afilado y tremendamente doloroso. ¿A qué me estoy refiriendo?

TE INVITO A REFLEXIONAR CONMIGO

Veréis después de mucho pensar y reflexionar he llegado a la conclusión de que ser madre no es algo tangible o algo visible sino algo que se lleva en el corazón. Algo con lo que se nace. Te puede parecer una autentica locura lo que estás leyendo, pero deja a un lado tu mentalidad racional y excéntrica y párate a pensar en:

Esas mujeres que desean a toda costa ser mamás, pero que por una cuestión u otra no pueden, para mí ellas con el amor que están desprendiendo a esa nueva vida que un día desean acunar, ya están alimentando un alma que estoy segura un día les llegará a sus brazos, de una u otra forma. Es posible incluso que no la hayan parido ellas pero aún y así ese pequeño bebé o niño habrá sido alimentado con su amor durante la larga lucha que lidiaron hasta conseguir llegar a él.

 

Esas mujeres que de igual manera alimentaron con todo su amor a un alma que si llegó a estar en su interior pero que por distintos caprichos del destino tuvo que volver antes de tiempo al cielo. Hoy esos bebés están observando desde su cielo a su mamá, en este día tan especial. Si eres una de ellas mira al cielo y dedícale una sonrisa.

 

Esas hijas que perdieron a sus madres, hace mucho o poco tiempo da igual, quiero que sepan que para este tipo de amor el tiempo no corre, es efímero, este amor no muere nunca. Si te sientes parte de este grupo quiero que sepas que tu mamá está protegiéndote desde un tranquilo lugar del cielo y se siente muy orgullosa de ti.

 

Esas niñas que juegan y sueñan un día con ser mamás. Ese sentimiento no es ningún juego, ellas ya tienen esa semilla en su corazón, que con el tiempo ira creciendo hasta estallar y no poder acallar ese fuerte deseo con el que ya nacieron.

Esos hombres, que aunque no hayan nacido mujeres se sienten una de ellas, y sobre todo sienten que esa pequeña semilla también se plantó en su corazón. Si eres una de ellas, no dejes de luchar pues si esa semilla crece en ti es porque un día un alma llegará para regarla.

Esas madres que podemos ver cada día por la calle y sabemos con claridad que son madres o quizás lo serán muy pronto. Sí sin duda este es el grupo al que siempre felicitamos en un día como hoy. Y sin duda se lo merecen, pero…

Para mi ser madre va más allá y no es algo visible, sino algo que está oculto en el corazón de unos pocos, pues no creas que todas las madres que puedes ver con tus ojos, lo son de verdad. En muchas de estas mujeres la semilla no llegó a crecer y a pesar de ello no podemos negar que son madres, aunque bajo mi punto de vista, y aunque suene duro, no lo son y nunca lo llegarán a ser. Madre se nace y cuando se va creciendo, a veces antes a veces después, se empieza a despertar ese amor incondicional que sin tener aún a quien demostrárselo envuelve toda nuestra alma. Para mí esto es ser madre. Y si tú te sientes parte de ese gran grupo que engloba a todas la madres, ese que atesora la hermosa semilla llamada maternidad en su corazón: ¡FELICIDADES!