Capítulo 1: El intruso * ¿Jugamos?

“Un sabio me dijo en una ocasión: «No creas nada de lo que te cuenten». ¿Por qué?, pensé. Porque todo, absolutamente todo, es mentira.”

 

Son las ocho de la mañana te acabas de despertar, esta noche, en total, te has despertado cinco veces: tres para ir al baño, dos para beber agua, has dado en total treinta vuelas en la cama y… pensado en mí casi toda la noche. No, esta noche, tampoco me has soñado pero seguimos unidos gracias al juego.

Te llevas las manos a los ojos, te los restriegas y, con tu exagerada forma de hacerlo todo, bostezas. Te diriges hacia el espejo que reposa junto tu armario, ese que te permite verte de cuerpo entero. Y te miras. Tu imagen nunca te ha llegado a satisfacer, pero con la edad has logrado aceptarte. Me alegro. Me costó mucho hacerte salir del pozo en el que caíste en la adolescencia, no fue fácil, pero como otras muchas pantallas conseguimos salir airosos. Ahora, nos encontramos en un nivel superior, más difícil. Pronto te hallarás solo, pero debes seguir caminando, y pasando pantallas. Esta es tu vida, naciste para jugar tu juego. Nadie más lo puede jugar por ti. Todos tienen uno propio y este, querido amigo, es el tuyo.

Te observas más de cerca y, me ves en esas bolsas moradas que han aparecido tras varias noches en vela buscándome. Sin mí, no consigues conciliar el sueño.

Te apartas del espejo, y caminas con paso cansado hacia el recibidor. Al ver los músculos que se marcan en tu espalda, me estremezco, no es normal que me pase esto, pues ya había jugado antes con muchos otros, pero tú eres distinto. Aprietas uno de los botones del contestador, y empiezan a sonar todos los mensajes que tienes: de tu madre, de tu jefe, de tus amigos… todos preocupados preguntan por ti. Y lo cierto, aunque tú no lo sabes, es que llevas días sin dar señales de vida. Te muestras extrañado, veo cómo se van poco a poco formando las arrugas de la perplejidad en tu frente, pues en tu memoria no parece que haya pasado tanto tiempo. Giras sobre ti, tratando de comprender qué sucede, pero todo está como siempre: tu cama desecha justo en el centro de la habitación, al lado haciendo las veces de mesita tu viejo taburete de acero y sobre este, tu despertador. Al fijarte en la hora y el día que marca, te das cuenta: no es 7 de noviembre, sino 22 de enero. Te llevas las manos a la cabeza, te alborotas, sin querer, el pelo y corres hacia el baño para echarte un poco de agua fría en la cara. Crees que eso te ayudará, crees que tu cordura volverá a recuperar sus niveles de siempre, pero… no. Es tarde, tu cabeza ya no es solo tuya.

De fondo el contestador sigue hablando, ahora es una voz desconocida para ti. Apagas el agua del grifo, y te detienes unos segundos a escuchar lo que esa voz te dice: «Soy yo otra vez, escucha, en cuanto escuches mi mensaje, ven a mi consulta. Hemos hallado el problema». Eso soy yo para ellos, pienso apesadumbrada.

Te vistes. Sigues sin entender nada. Te pones esos vaqueros que tanto me gustan y tu sudadera, la misma de tus sueños. Sonrío al evocar los buenos momentos que hemos vivido juntos; recuerdos, que en cosa de minutos, nos arrebataran. Y… temo perderte.

 

—¡Aura! —grita mi mentor. Su repentina aparición, me provoca una súbita reacción. Abro los ojos de golpe, y pierdo la conexión. Pero el juego no se detiene, tú continuas jugando sin mí.

—Déjalo ya, no podemos hacer nada más por él. Escoge a otro. Mírate la cara, ¿no lo ves? —dice extendiendo su brazo, tratando de mostrarme algo que yo ya sé—. Llevas noches intentando entrar en sus sueños. Ellos nos ganan el terreno, no tenemos nada que hacer. —Sé que en este preciso instante si pudiese llorar, lloraría, pero… no hay lágrimas en mi interior.

Asiento, resignada, sé que tiene razón. Ya nos ha pasado esto más de una vez, y siempre hemos tenido que abandonar el juego. Nos ganan, es lo que en vuestras pantallas aparece con un llamativo Game Over. Pero cuando se va, vuelvo a insistir, no quiero darte por perdido. Me concentro en tu pantalla, en ti y te vuelvo a ver, aún sigues en tu cuarto.

 

Estás sentado sobre tu cama, a pesar de la diligencia con que su voz te hablaba, no te has dado demasiada prisa por asistir a su encuentro. Entre tus manos reposa ese ese retrato que trataste de hacerme una mañana, nada más despertar, simplemente con el recuerdo de tus sueños.

Tras varios minutos de miradas vacías, miradas que no llevan a nada, pues tú miras mi retrato y yo tu avatar. Pero en el fondo nos miramos mutuamente, deseando algún día poder clavar nuestros ojos en los del otro, y perdernos en su interior. Te levantas de la cama, y emprendes, con una pizca de contrariedad procedente de tu corazón, el camino hacia su despacho.

Aquí debería acabar, según nuestras reglas, mi juego. Continuar pondría en peligro a mi especie, pero si no sigo jamás volveré a verte, y eso sería peor que ver morir a toda mi familia. Decido seguirte, te adentras en ese oscuro pasillo recubierto de fibra de aluminio, material que me impide verte, pero sí escucharte. Llevo mucho tiempo contigo, sé reconocer tus pasos. Llamas a la puerta y con su característico chirrido, sonido que me eriza la piel, se abre. Entras, y tu voz me llega con gran dificultad, hay interferencias. Es una sala hecha expresamente para separarnos, pero me resisto. Y, al fin, escucho lo que temía sentir.

—Verás, tienes lo que llamamos “Un intruso”. Se crea en el interior de tu mente, debido a un mal funcionamiento de las neuronas, y debemos destruirlo.

Continuará…

Próxima actualización:

Jueves 25 de enero

Hasta entonces… ¡No dejes de jugar!

Me interesa tú opinión 

¿Impresiones?

¿Te intriga la historia?

¿Cómo crees que seguirá?

¿Te gustaría que el protagonista tuviese un nombre o o prefieres dejarlo sin nombre, para creer que eres él?

Si deseas bautizarlo, ¿Qué nombre le pondrías?

Este es tan solo el principio del juego, espero que juntos logremos llegar hasta el final.

NOTA: El link de youtube lo he insertado para que puedas leer el capítulo escuchando la música que me ha inspirado a escribirlo y así, de algún modo, sentir que la experiencia de lectura es más intensa.

Si os gusta podéis leerla también por Wattpad y seguirme desde allí 🙂

 

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