Caricias de ángel

Te marchaste, cuando al fin sentí que el mundo accedía a sonreírme, otorgándome el regalo de llevarte en mi interior. Ahora mi único consuelo, cuando el dolor de tu ausencia inhabilita mis sentidos y solo el calor de tu aterciopelada mantita abriga mi alma, es dejar volar mi imaginación hasta sentir tus suaves caricias de ángel, calmando mi corazón.

Aportación al blog: Nosotras, que escribimos

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