La vida

La vida pende de un fino hilo, si no se rompe no hay problema, pero… ¡ay! de los valientes que le dan más vueltas de las que es capaz de soportar. Se atreven a jugar pues su hilo se ve intacto, no como el de muchos que se halla rasgado y que, en un momento u otro, con un fuerte golpe de aire se romperá. Estos cuidan de su hilo como si de un diamante se tratara, son conscientes de su delicadeza y disfrutan del suave mecer del viento, mientras saborean cada pequeño movimiento como si fuese el último.

Publicado en Microrrelatos y etiquetado .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *