Mis proyectos

 

Proyecto 1

(Primera parte de una trilogía)

Título: Sorpresa ;P 

Tema: La importancia de amarse a uno mismo.

Género: Ciencia ficción / Distopía

Fecha lanzamiento:

Descripción:

Trata sobre una nueva forma de vida. El protagonista es un humano sintético, al cual le habrán implantado un alma real, que tendrá que aprender a aceptar lo que es, para ahuyentar sus propios monstruos.

 

 

Proyecto 2

Título: El soldado de ojos azules

Tema: Otra manera de ver la guerra

Género: Drama romántico

Fecha lanzamiento:

Descripción:

Una joven condenada a morir, un joven condenado a matarla. Un amor imposible. Una batalla que los unirá y separará. 

Extracto

Hasta el día en que vi ese cartel en la cristalera de mi pastelería favorita era feliz, después ya no era nada. De la noche a la mañana me había convertido en un parásito del cual la humanidad se debía desprender. Mi padre ya nos lo avisó, pero no quisimos ver la situación hasta que ese rotulo que nos prohibía la entrada a todo aquel que como yo fuese judío, me lo confirmó. Ese día había llegado y con él mi martirio. Recuerdo que hacia un par de días había entrado en ese mismo establecimiento, junto a mi hermano pequeño y mi abuela, para saborear mi último mamul, un delicioso dulce judío. Mientras masticaba su dulce y suave masa cubierta de azúcar no imaginaba que ese preciso instante, se iba a convertir en uno de los recuerdos más felices de mi vida, pero así fue. 

Allí en el asiento de aquella pastelería, frente a José, mi hermano y Uriela, mi abuela dejé mi infancia. Aquella niña risueña de mirada alegre y alma libre, murió.

El miedo pasó a inundar todo mi ser, y con él llegó una época de mi vida, que no sabría cómo definir, pero que a pesar del dolor, la recuerdo con cariño. Mi estancia en el campo de concentración cambió mi físico: mi pelo pasó de lucir una larga y lustrosa melena castaña a asomar con humillación por entre los claros de mi calva, uno más largo, otro más corto pero todos sucios y desbalijados; mis ojos, según decía mi madre, habían perdido todo vestigio de aquella alegría que un día me caracterizó y mi sonrisa prefirió quedarse junto a aquella niña que abandoné. 

Habían pasado meses de aquel último bocado de placer, pero cada noche, al cerrar los ojos, su textura, sabor y aquella sensación de bienestar que su olor me producía llegaban a mí. Unas tímidas lágrimas recorrían, ocultas bajo la luz de la luna, mi rostro. Y ese húmedo surco que dejaban en mis mejillas, abrigaba mi dolor. Mi cuerpo había perdido toda su fuerza, pero no mi mente. Ella seguía intacta, no como la de mamá, que desde hacía semanas se había sometido a la fiebre. Yo no me dejaría vencer.

El ruido de unos pasos llegó a mí, acompañado del agradable susurro de su respiración. Era él. El chico de ojos azules que posiblemente se acabaría convirtiendo en uno de mis verdugos, pero que sin embargo hacia retornar a aquella niña colmada de sueños con su mirada. Él, por sorprendente que parezca, fue mi salvador.