¡Gracias, 2017!

El año para mí empezó de un modo extraño, me sentía dividida, una parte de mí se sentía completamente feliz de estar caminando por una nueva senda; la otra, se sentía atrapada en un proyecto de vida que, con el tiempo y a pesar de haberlo emprendido también con muchas ganas, me estaba devolviendo a la oscuridad de la cual una vez salí. No quería regresar. Por eso y con todo el dolor de mi corazón, dejé esa parte de mi vida. Me gusta ser voluntaria, me gusta ayudar y por ende, me encantaba pertenecer a una protectora en la que nuestra labor era rescatar perros de la calle y darles un hogar, pero… el problema llega, como siempre, con la raza humana, cuando la gente empieza a aprovecharse de tu bondad, de tu dificultad para decir que No y te acaba consumiendo.

Amo con locura a los perros, de hecho en mi familia hay unos cuantos, y mi trabajo como peluquera canina en la protectora me ofreció en su día muchas alegrías, pero… me di cuenta de que ese trabajo no era para mí. Podéis llamarme débil, quizás lo sea, pero me cuesta estar de cara al público, y más cuando una parte de este es egoísta y desconsiderado. Para ello debes de tener cierto carácter, y yo no lo tenía. Así que, intenté volver a encontrar la unidad, juntando esas dos partes de mi vida, que se habían separado y reparar mí autoestima, la cual siempre está más bien baja.

No fue fácil. No dudo que en el mundo existen muchas buenas personas, pero… yo personalmente con solo toparme con una del bando opuesto, me derrumbo. Soy así, es posible que un día me veas la persona más fuerte del mundo, capaz de superar una compleja enfermedad, y al siguiente me veas sentada hecha un ovillo, con miedo a enfrentarme a la sociedad. Pero, si algo he aprendido durante estos años de mi misma es que soy capaz de levantarme, pase lo que pase, soy algo testaruda y cuando me propongo algo, lo consigo. Y voy a seguir caminando por este camino que la literatura me ha brindado, por muy difícil que parezca, pues ya es tarde para dejarlo pasar como si nada, llegó casi de puntillas y conquistó mi corazón. La escritura me ha abierto las puertas a un mundo, al que solo yo tengo acceso. Es mi refugio y a la vez, mi vida. 

A finales del 2016 tenía una novela a medio acabar, un blog en mente, una ilusión por hacer realidad mis sueños que, sin darme cuenta, se me escapaba en forma de sonrisa por la boca, unas ganas enormes de seguir aprendiendo y creciendo tanto como escritora y persona… Pues bien, nada más empezar 2017 nació “La guarida de la Ilusión”. Un proyecto que emprendí con muchas ganas y mucho miedo, y que debido a su juventud aún tiene que mejorar y prosperar, pero continua en mi corazón con la misma ilusión del primer día. Por eso, últimamente estoy intentando darle un cambio y hacer de este  un agradable y hermoso lugar en el que todos nos sintamos cómodos.

La magia del amor es mi norte, podría decirse que toda mi vida gira en torno a ella, pues tras esta novela se esconde mi mayor sueño. Gracias al cual pude salir de esa oscuridad en la que una vez me vi sumergida, y por el que pienso seguir luchando hasta verlo hecho realidad entre mis brazos.  Concebí esta novela con la intención de apartarme de ese mundo que me estaba consumiendo y finalmente, resultó ser mi mayor terapia. Ella me hizo volver a ver la luz y, como agradecimiento, yo decidí darle, en junio de este año, una identidad propia en el mundo real.

En noviembre de este mismo año,  recopilé una serie de relatos que habían nacido a partir de la necesidad de expresar mis sentimientos y que, bajo el título de Un pedacito de mí, hoy atesoran parte de mi alma.

A este 2017 que estamos a punto de acabar quiero agradecerle el hecho de haberme permitido seguir caminando por esta senda con la que sin querer me topé: la escritura, la cual me ha ayudado a conocerme a mí misma, y saber qué es lo que de verdad deseo. Por eso, sigo y seguiré luchando, pues aunque para muchos este sea un sueño imposible, sé que, si me lo propongo, puedo llegar a hacerlo realidad, repito: soy muy tozuda.

Gracias también por haberme permitido conocer a gente maravillosa, compañeros de pasión y de sueños que me han ayudado a creer que con trabajo y perseverancia todo es posible. GRACIAS A MI FAMILIA LITERARIA: SABES LEER, BARRIOS DE LETRAS, GRUPO LLEC,  L@S AUNTÉNTIC@S DEVORALIBROS, NOSOTRAS ESCRIBIMOS… Y EN ESPECIAL A CARLA, POR ESTAR SIEMPRE DURANTE TODO EL AÑO :*

Al 2018 le pido ilusión, pues sé que esto es todo lo que necesito para seguir avanzando, creciendo y haciendo realidad mis sueños.

FELIZ NAVIDAD

Y

NO DEJÉIS DE LUCHAR POR VUESTROS SUEÑOS

 

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