Iker

Hoy cuando regresaba a casa del trabajo he recibido un hermoso mensaje que me ha dejado sin palabras.

“He comprado el libro para mi hijo y mi nuera. Están pasando un mal momento en sus vidas debido ha la enfermedad de su hijo que padece cistinosis nefropatía y es muy grave. Espero que estás relatos les den un índice de esperanza.”

 

Deseo de todo corazón que “Un pedacito de mí”, libro que colabora con la Asociación Catalana de trastornos metabólicos hereditarios, donando parte de sus beneficios, consiga dar ese pedacito de esperanza a los papás de Iker y a todas las personas que la necesiten.

 

“Todo ser humano del mundo arrastra sus propias desdichas. Lo que diferencia unos de otros no es la cantidad o dimensión de sus desgracias, sino el ánimo con el que las afrontan.”

(Un amor para recordar, relato incluido en el libro “Un pedacito de mí”)

 

Un niño feliz

Érase una vez una hermosa alma sobrevolando el cielo en busca de unos papás. Pero no unos cualquiera, pues ella no era un alma del montón, sino que era la más especial del lugar. El alma no lo tuvo fácil. Había muchos papás donde elegir: altos, bajitos, delgados, gorditos, dulces, divertidos…  pero los suyos tenían que ser únicos; unos papás cuya fuerza y coraje superasen al martillo de Thor. Los encontró.

Al nacer, lo llamaron Iker, cuyo significado es: “aquel que porta buenas noticias”. ¡Quién lo diría! Pues sin lugar a dudas, fue la noticia más bella del mundo.  

Así fue como tú, pequeño, llegaste a sus vidas.  Por la puerta grande, como no podía ser de otro modo. Nada de jugar de suplente, tú eres la estrella del equipo. Eres el regalo con el que siempre habían soñado. Eres sinónimo de felicidad. Iker, eres un ser tan, tan especial que no podías venir al mundo de otro modo.

Solo unos meses de vida te han bastado para conseguir que un gran equipo de fútbol te vitoree y saque al campo, imagínate lo que conseguirás en un futuro. Yo no lo sé, tesoro, eso solo lo sabe el ángel que cuida de ti desde el cielo, ese compañero que cuando buscabas a tus papás te seguía. Tu elección fue la correcta, él sabía que solo con ellos tu sonrisa sería capaz de brillar como hoy lo hace.  

Yo lo único que sé es que gracias a tu forma de ser, a tu alegría, a tu fuerza llegarás muy lejos, más de lo que los médicos se imaginan, pues ellos no saben que precisamente llegaste a este mundo con un propósito: colmarlo de felicidad.

 

Con todo mi amor para Iker, Leire y todos esos niños tan especiales, que han venido al mundo para iluminarnos con sus sonrisas.  

 

Adjunto un bonito artículo realizado por 20minutos, para que conozcáis más a este pequeño gran héroe. 

 

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