Nelson Mandela, el héroe pacífico que venció con la única arma que poseía: el corazón.

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar”

 

Nelson Rolihlahla Mandela (18 de Julio de 1918/ 5 de diciembre de 2013) fue un abogado, activista contra el apartheid, político y filántropo sudafricano.

Para saber la magnitud de la labor de Mandela, antes deberíamos conocer a grandes rasgos qué era el apartheid, palabra que en africano significa «separación».

El apartheid fue el sistema de segregación racial en Sudáfrica y Namibia. Este sistema consistía en la creación de lugares separados para los diferentes grupos raciales. Los matrimonios o incluso relaciones sexuales entre blancos y negros estaban prohibidos. La raza blanca tenía el poder exclusivo para ejercer el voto.

El objetivo de este sistema era promover el «desarrollo».

Mandela haciendo uso únicamente de la palabra y defendiendo la no violencia y la igualdad de todas las personas sean de la raza que sean logró tras años de lucha, los cuales lo llevaron a estar más de 27 años encarcelado, ganarse al pueblo, llegando a convertirse en el primer mandatario de raza negra que encabezó el poder ejecutivo, y también el primero en resultar elegido por sufragio universal en su país.

Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1993 y ostentó el cargo de presidente de su país de 1994 a 1999.

Su gobierno se dedicó a desmontar la estructura social y política heredada del apartheid a través del combate del racismo institucionalizado, la pobreza y la desigualdad social, y la promoción de la reconciliación social.

 

Las palabras de Mandela; su única arma contra la injusticia

“Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”.

“Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”.

“Que tus opciones reflejen tus esperanzas, no tus miedos”.

“Un ganador es un soñador que nunca se rinde”.

“Después de subir una gran colina, uno encuentra que hay muchas más colinas para subir”.

“Si yo tuviera el tiempo en mis manos haría lo mismo otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo hombre”.

“Lograrás más en este mundo mediante actos de misericordia que con actos de represión”.

“Nunca he considerado un hombre como mi superior, ni en mi vida fuera, ni dentro de la cárcel”.

“Nunca pienso en el tiempo que he perdido. Solo desarrollo un programa que ya está ahí. Que está trazado para mí”.

“Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo”.

“La mayor gloria no es no caer nunca, sino levantarse siempre”.

“Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces se vuelve tu compañero”.

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.

 

 

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