¿Por qué él y no yo?

Al ver las noticias siento una gran impotencia abrasando mi interior. Desearía hacer tanto… y sin embargo no puedo hacer nada.

¿Cómo yo sola, por mucho que a veces crea que podría, iba a detener una guerra? ¿Cómo iba a impedir que unos niños le hagan bullying a otros, hasta tal punto en que estos últimos lleguen a un desenlace que ya no tiene vuelta atrás? ¿Cómo iba yo a frenar el maltrato de género, infantil, animal…? ¿Cómo iba yo a evitar un terrible atentado?

Quizás todos lo que me dicen que no puedo cambiar el mundo o que yo no tengo la culpa de lo que está pasando, y tienen razón, pero… ¿y ellos, quienes padecen todos estas injusticias, la tienen? No, tampoco. Esas personas no tienen la culpa de haber nacido donde han nacido, ni de haberse encontrado por el camino a cierta persona, la cual les ha arruinado la vida.

Un niño sirio no tiene mi suerte, ¿por qué yo, sin embargo, soy tan afortunada? A veces, siento rabia de mi misma y pienso, ¿por qué él y no yo? ¿Qué nos ha llevado a vivir como vivimos y a estar dónde estamos? ¿Por qué unos nacen en un lugar tranquilo y otros en medio de la desgracia, del caos, de la guerra…?  

Hago lo que puedo por intentar ser cada día una persona mejor, por intentar hacer pequeños cambios en el mundo, por intentar dejar a mis futuros hijos un lugar medianamente bueno donde crecer. Pero siempre siento que podría hacer más, y eso es lo que me provoca desilusión, malestar y culpabilidad. Porque los que vivimos en occidente y miramos cada día las noticias, sabemos lo que pasa al otro lado del mundo, pero está demasiado lejos, como para que nos sintamos responsables de lo que ocurre. Somos, en cierto modo, los principales responsables, porque cuando vemos dichas noticias y giramos la mirada hacia un lado, continuamos comiendo tan tranquilamente y al cabo de pocos minutos nos olvidamos estamos dejando que todas las cosas terribles que suceden en el mundo, continúen sucediendo, sin más. 

Sé que esta reflexión es algo pesimista pero hoy, no podéis pedirme otra… pues me siento triste e impotente a la vez que una privilegiada que no sabe apreciar lo mucho que tiene. Culpable por no ser yo quien ha nacido en ese otro lugar del mundo donde la guerra, el hambre, la enfermedad… se apodera injustamente de los más vulnerables.

Quizás no pueda cambiar el mundo, pero sí hacerte reflexionar sobre tu suerte.

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