Reseñando ilusión

“Para que la magia se dé, solo has de creer en ella.” (La magia del amor)

Después de un día tan especial como el que viví el pasado sábado 25 de noviembre, me veo en el deber, de haceros participes de mi felicidad.

Gracias a todas las personas que siempre han estado a mi lado he llegado a ser como soy: alguien muy normal, humilde y que se conforma con poco. Creo que la vida es simple, nosotros nos la complicamos; cuanto más sencilla, más maravillosa, ya que podemos apreciar mejor esas pequeñas cosas que  nos ofrece nuestro día a día. Esto solo es una opinión personal, cada uno tiene la libertad de hacer con su vida lo que desee, de crearla a su gusto y yo lo estoy haciendo y me siento satisfecha con el resultado que hoy por hoy estoy obteniendo.

El pasado sábado, como bien he empezado en este artículo, realicé, gracias sobre todo a dos grandes personas encargadas del grupo de Facebook L@s Auténtic@s Devoralibros, mi primera presentación acompañada de tres grande autores con los que tuve el placer de compartir mesa: Rosa García Calleja, Dani Padilla y Cristina Martín.

Personas que como yo luchan por ese sueño, el cual muchas personas creen imposible, pero que sin embargo nosotros damos nuestro tiempo, energía, ilusión y el corazón por él.  ¿Demasiado, ilusos? Puede. Pero yo me pregunto, ¿qué hay de malo, en ser una persona ilusa? Yo me considero una de ellas. Siempre, desde pequeña, he soñado y mucho: dormida, despierta y a medio camino entre el sueño y la vigilia XD. Todos mis recuerdos de infancia son presididos por los sueños. Siempre he estado soñando y siempre he creído en que algún día se harían realidad.

Con el evento de este sábado esta fe en mis sueños, se ha reafirmado. Voy a seguir luchando, escribiendo, ilusionándome y dejándome el corazón y la vida en ellos. Al fin y al cabo, son los que cada mañana me dan fuerzas para levantarme y sonreír.

Si no fuera por ellos, yo hoy no estaría donde estoy, quién sabe quizás ni estaría aquí… Pero esa es otra historia… Yo no soy una soñadora, yo soy mis sueños.

Y poniendo más hincapié en lo que atañe a este post, primero decir que estaba muy nerviosa, no había un músculo de mi cuerpo que no temblara XD y… sentada frente a toda esa gente, la mayoría gran parte de mis familiares y amigos, me sentí una impostora. «¿Qué hago yo aquí? ¿Por qué he de estar yo delante de ellos, presentado dos de mis sueños, cuando son ellos los que los han hecho posibles? ¿Qué tengo yo de especial?», pensaba. Nada, lo sé, pero sin embargo ahí estaba, acompañada de tres grandes autores, con una sonrisa y un brillo en los ojos que delataban mi felicidad.

Hay personas que creen que estas cosas las hacemos por puro ego y en defensa de mis compañeros y de mi misma, he de decir que no es el ego lo que nos mueve, a la mayoría de escritores o mejor dicho ilusos contadores de sueños (quizás haya una minoría que sí… pero eso es otro tema…), a estar sentados en una mesa como aquella, presentando nuestros libros y firmando ejemplares (en ese momento sí que me sentí como en una nube)… Para mí el hecho de estar allí sentada frente a unas personas que habían venido a vernos y a reconocer nuestro esfuerzo y trabajo fue como recoger el fruto de tantos años de trabajo, de soledad, a veces, de malos momentos, de inseguridades, miedos… Fue sin duda mejor que ganar todo el dinero del mundo, porque como os digo en la simplicidad se haya lo grande, y en aquella pequeña sala,  en la que tres cuartas partes estaban ocupadas por mis familiares y amigos, encontré a personas que se emocionaron con mis palabras, que sintieron lo que yo decía (a pesar de que a veces con el temblor de mi voz no se me entendía), que valoraban mi trabajo y sobre todo esa fuerza y ganas que me ha llevado hasta estar ahí sentada.

A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas, la mayoría muy buenas, y gracias a ellas yo soy un poquito mejor. El sábado conocí a más personas que me demostraron su bondad, su fortaleza y su coraje, por ellas y por toda la gente que tanto en mí día a día como a través de las redes me apoya:

GRACIAS POR HACERME TAN FELIZ Y AYUDARME A QUERERME CADA DÍA UN POQUITO MÁS A MÍ MISMA.

“En aquel momento comprendí que la fuerza no dependía de los músculos ni de la salud física, sino de la intensidad de los sueños.” (La magia del amor)

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4 Comentarios

  1. Hola Cristina, yo estaba a tu lado y ese día pude comprobar de primera mano todo lo que expresas hoy con tanto sentimiento. A pesar de lo nerviosa que dices que estabas yo solo vi a una persona que irradiaba luz y tremendamente sensible. Un consejo: No cambies nunca. Un beso y me alegro de haber compartido mesa contigo. Rosa.-

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