Mi abuelo

Aún recuerdo aquella tarde en que vino el abuelo a buscarme, como cada día, a la escuela. Yo salí con los ojos empañados en lágrimas. Acababa de perder a mi mejor amigo Biel, por un estúpido juego. Nos habíamos peleado, y él me dijo que no quería volver a verme más. Sus palabras me dolieron como si decenas de cuchillos me penetrasen el pecho. Lo conocía desde parvulario, y él fue uno de mis mejores pilares cuando mamá nos dejó. Por lo tanto, aquella tarde después de haber pasado tantos momentos buenos y malos junto a él lo odié, por abandonarme a la primera de cambio.

Mi abuelo, que era un lince para leer mis pensamientos, se dio cuenta de que algo no iba bien. Me preguntó y yo que no quería volver a hablar de Biel, le dije que no me pasaba nada, que solo estaba cansado. Pero, aún sigo admirando esa capacidad suya para sonsacarte incluso las cosas que ni uno mismo creía conocer. Al llegar a casa, la abuela había salido a comprar así que fue él quien me preparó la merienda, y mientras me la comía sin ganas, se sentó a mi lado y me obsequió con una de las mejores conversaciones de mi vida.

—No has de sufrir por una amistad perdida, si esto ocurre te has de alegrar. Pues si lo consideraste tu amigo durante un tiempo te aseguro que eso es lo mejor que te pudo pasar. La gente cambia, crece, se distancia… pero los amigos siempre seguirán estando aquí —dijo poniendo su mano sobre mi pecho.

—No te entiendo —le dije— aunque ahora pensándolo con perspectiva creo que lo que quería decir era: no te quiero entender. En ese momento, todo mi mundo se había resquebrajado al perder a Biel.

—Verás, hijo, yo he tenido muchos amigos, y también algunos de ellos han llegado a ser mis mejores amigos, pero con el tiempo las cosas cambian, tu forma de pensar, de vivir, todo cambia… y no siempre puedes retener a las personas a tu lado, pues como tú ellas también evolucionan. Lo que te quiero decir es que nunca debes de pensar que has perdido un amigo, pues no es así. Nunca lo has perdido porque siempre que recuerdes esa parte de ti, más joven que compartía buenos ratos con él, seguirá siendo tu mejor amigo, siempre. Las personas somos lo que somos gracias a esas otras personas que en algún momento de nuestra vida llegaron, nos tendieron su mano y se llevaron una pequeña parte de nuestro corazón con ellos. Los mejores amigos, Ian, van cambiando, no siempre tienes que tener el mismo a lo largo de toda tu vida, a veces ocurre, y cuando esto pasa debes sentirte agradecido por este regalo. Pero en la mayoría de casos estos vienen y van, y cuando evoques algún momento bueno o malo de tu vida siempre te vendrá la figura de uno de esos amigos que tendieron su mano para estar contigo. No has de guardarles rencor por marcharse, pues tú algún día harás lo mismo. Solo has de recordarlos con amor, pues sin ese amigo, tú no serias el mismo.

—¿Tú has tenido muchos mejores amigos, abuelo?

—Ya lo creo. En la escuela, en la mili, en el trabajo, cada una de mis experiencias vitales tienen un gran amigo detrás.

—¿Y cómo sabes entonces quién es el más mejor amigo?

—Tienes que detenerte unos segundos a pensar y si en más de dos, tres, cuatro… momentos complicados de tu vida, la mano de la persona que te acompaña es la misma, ese sin duda es uno de tus mejores amigos, y aunque ya no esté contigo, siempre lo será.

—¿Y quién es tu mejor amigo?

—Tu abuela —me dijo en ese momento mi abuelo, mientras ambos escuchábamos el golpeteo que la llave hace contra la cerradura.

Entonces la abuela entró, y vi como él la miraba agradecido, tenía razón aunque yo aún era muy joven para entenderlo. Los mejores amigos no se cuentan con los dedos de las manos si no por los momentos que viviste con ellos.

A pesar de la charla, al día siguiente, y al otro y al otro… Biel volvió a jugar conmigo. Nos peleábamos muchas veces, pero en esos momentos en mí no nacía odio hacia él, sino amor por pensar en todo lo que me había aportado durante el tiempo de mi vida que pasamos juntos.

 

Hoy, después de treinta años de aquella tarde, solo veo a Biel cuando cierro los ojos y recuerdo aquella época, pero me alegro de tenerlo siempre guardado en mi interior. Y si ahora alguien me preguntara por ese mejor amigo que más momentos de mi vida ha vivido junto a mí, mi respuesta seria: mi abuelo.

Fin

 

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