Reseña: Flush

Ficha técnica

Autora: Virginia Woolf

Páginas: 137

Año publicación: 1933

Género: Novela biográfica, Ficción, no ficción.

 

Reseña

“Entre ellos se encontraba el abismo mayor que puede separar a un ser de otro. Ella hablaba. Él era mudo. Ella era una mujer; él, un perro.” p.26

 

He decidido abrir esta reseña con una cita que refleja a la perfección la esencia del libro: el amor incondicional entre Flush, el perro, y Elisabeth Barret, la mujer. Un amor que, a mí como amante de los perros, me ha parecido muy real.

Sinceramente, no esperaba que Woolf fuese capaz de retratar de un modo tan realista a un animal tan especial, y sin embargo, lo ha conseguido y ha superado todas mis expectativas. El conocimiento que la escritora deja entrever sobre la psicología canina es extraordinario.

La lectura te envuelve en una atmósfera tan especial que te hace sentir los olores y emociones que experimenta el propio Flush. Te convierte en perro, durante unos minutos u horas, y te hace comprender mejor a esta increíble especie. 

 

Este libro es una biografía muy original, descrita a través de la visión de un perro, Flush, sobre la vida de Elisabeth Barret (1806-1861) una de las poetas más respetadas de la etapa victoriana. Una mujer que a consecuencia de su débil salud iba en silla de rueda y no salía prácticamente nunca de su habitación. 

A continuación, os comparto uno de los escritos, que más me han llamado la atención, de esta gran poeta:

Las mujeres saben

cómo educar a los niños (para ser justos).

Conocen un truco simple, alegre y tierno

para atar ceñidores, poner zapatos de bebé,

y para hilar preciosas palabras sin sentido

y para introducir con un beso

algo muy razonable en palabras vacías,

cosas que son corales con los que cortar la vida…

 

En cuanto a la obra, la narrativa que usa Virginia me parece de una belleza excepcional, pues cada línea te  sumerge cada vez más en la historia.

El uso de recursos literarios como: analogías y comparaciones, también le otorgan un atractivo especial al relato, acercándolo aún más a los conocimientos del lector.

Pero, lo que más me ha llamado la atención de su narración es, sin lugar a duda, su forma de describir, en la cual la autora se vale de todos los sentidos: olor, tacto, visión, oído, sabor… sumiéndonos en un mundo sensorial del cual resulta difícil escapar.

Por último, gracias al uso intercalado de frases largas y cortas, la narración adquiere una armonía y una musicalidad, que la convierten en una agradable lectura para degustar en cualquier momento del día.

La sensación de paz y felicidad que este libro te deja al terminar de leer es digna de experimentar.

100% recomendable.

 

Citas hermosas de la novela

“Pero también esta vez fue el olor de la habitación lo más sorprendente para él. Sólo un arqueólogo que haya descendido, escalón por escalón, a la cripta de un mausoleo, y la haya encontrado recubierta de esponjosidades y resbalosa de tanto musgo, despidiendo acres olores a decrepitud y antigüedad, mientras relampaguean —a cierta altura— unos bustos de mármol medio deshechos, y todo lo ve confusamente a la luz de una lámpara balanceante que cuelga de una de sus manos, y lo observa todo con fugaces ojeadas… solamente las sensaciones de un explorador como ése —que recorriese las catatumbas de una ciudad en ruinas—podrían compararse con la avalancha de emociones que invadieron los nervios de Flush al entrar por primera vez en el dormitorio de una inválida, en Wimpole Street, y percibir el olor a agua de Colonia”. p.23

 

“Y al oírla marcharse, al notar que los pasos de su ama se esfumaban, apoderose de él el pánico”. P. 25

 

“Existía un cierto parecido entre ambos. Al mirarse, pensaba cada uno de ellos lo siguiente: Ahí estoy… y luego cada uno pensaba: Pero, ¡qué diferencia! La de ella era la cara pálida y cansada de una invalida, privada de aire, luz y libertad. La de él era la cara ardiente y basta de un animal joven: instinto, salud y energía. Ambos rostros parecían proceder del mismo molde, y haberse desdoblado después; ¿sería posible que cada uno completase lo que estaba latente en el otro? Ella podía haber sido… todo aquello; y él… Pero, no. Entre ellos se encontraba el abismo mayor que puede separar a un ser de otro. Ella hablaba. Él era mudo. Ella era una mujer; él, un perro. Así, unidos estrechamente, e inmensamente separados, se contemplaban”. P.26

 

“El olor era, sobre todo, olor; la forma y el color eran también olor; la música la arquitectura, la ley, la política y la ciencia eran olor. Para él hasta la religión era olor”. P.113

 

“¿Qué soy ahora?, pensó contemplándose en el espejo. Y el espejo contestó, con esa sinceridad brutal de todos los espejos: no eres nada. No era nadie”. P.117

 

“Empiezo a creer que nadie es más audaz que los tímidos, cuando una causa los estimula”. P.143

 

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