Y llegaste tú

Con solo ver tus ojos necesitados de amor y tu alma hambrienta de cariño, me enamoré de ti. Llegaste de manera inesperada, acaparando todo ese amor que yo necesitaba donar y que tú, sin rechistar, recibiste con gusto. Fuiste, sin desearlo, uno de esos impulsivos antojos que entran por la vista y que, cuando se desgasta el envoltorio, se desecha sin más. Para mi suerte mamá es una amante de esos desechos que nadie quiere. Y cuando llegué a casa y te vi venir hacia mí por el pasillo, con tus grandes orejas y tus ojos miedosos, supe que mi corazón te esperaba, anhelando iluminar tu mirada. Solo a ti. Solo a ese perro que nadie quería, pues era para mí. 

¡Gracias por llegar a mi vida, Buda!

Aportación al blog: Nosotras, que escribimos

Reseña: Sentido y sensibilidad

Ficha técnica

Autora: Jane Austen

Obra: Sentido y sensibilidad

Editorial: Penguin Clásicos

Género: Literatura clásica

Páginas: 369

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Reseña

“Siempre la resignación y la aceptación. Siempre la prudencia, el honor y el deber. Elinor, ¿y tu corazón?” (Marianne Dashwood)

En ocasiones pecamos de prudentes, nos volcamos en hacer lo correcto, sin detenernos a escuchar lo que desea de verdad nuestro corazón. Todos estamos de acuerdo en que la sensatez, que en este caso es reflejada por el personaje de Elinor, es importantísima, es la antítesis de la insensatez, la imprudencia, la irresponsabilidad… Pero, por otro lado, llevada al límite puede cortar las alas a los sentimientos que tratan de aflorar de nuestro interior.

Todo en extremo es malo; ser tan racional y sensata como Elinor o tan pasional y sensible como Marianne, no es la solución para hallar la verdadera felicidad. La esencia de esta historia se haya en encontrar el equilibrio entre ambas.

La forma en que su autora, Jane Austen, sin duda una de mis escritoras preferidas, plasma estas personalidades tan distintas en sus dos protagonistas, las hermanas Dashwood, es exquisita.

Desde un principio trata de presentarte el carácter y la forma de ser de cada una de ellas, sumergiéndote en sus pensamientos y haciendo que te enamores de ambas. Empiezas, como en mi caso, creyendo que la clave se halla en elegir solo una de las dos personalidades, yo me inclinaba por la sensibilidad, juzgando al sentido como una característica más fría y distante, pero conforme la novela avanza me di cuenta, tras sentir en mi propia piel las vicisitudes y sufrimientos que las protagonistas viven, lo equivocada que estaba.

Como bien he dicho antes, ambas personalidades llevadas al extremo nos aportan un ápice de infelicidad: una por ser demasiado sensible, lo cual nos lleva a sufrir constantemente la dureza de corazón de algunas personas y también, y no menos relevante, a ser más impulsivos e insensatos; y la otra por centrar toda nuestra atención en la mente y no en el corazón.

Austen fue una destacada novelista británica, la cual a través de sus personajes retrató aquella sociedad que la rodeaba y, también de un modo muy personal y único, denunció algunas de las injusticias o hipocresías que la población acataba, sin llegar a perder cierto aire de ironía que le confiere menos dramatismo, a pesar de la gravedad de algunos sucesos, a sus novelas.

Su creencia en el amor verdadero era tan fuerte que basó todas sus obras en él. Y, en parte, se valió de ellas para conseguir sentir la felicidad, que ella misma no había podido experimentar, en la piel de sus personajes.

“Sentido y Sensibilidad” es una obra que nos permite bucear por diferentes tipos de personalidades, todas muy distintas entre sí, hasta llegar, tras de algunas vicisitudes, a comprender que el amor verdadero, ya sea de tipo romántico, filial, fraternal o simplemente amistoso… es la esencia de nuestra felicidad.

La exactitud con que la autora ampara cada acto de sus personajes, según la forma de ser, de pensar y sentir de cada uno de ellos, nos demuestra su increíble capacidad de comprensión de la psicología humana. Sin duda, todos los años en los que Jane vio pasar la vida como mera espectadora y plasmaba sus lágrimas en tinta, la ayudaron a profundizar en el aspecto más psicológico de sus personajes, llegando a adquirir personalidades dignas de admirar.  

Con respecto a la estructura más externa del texto, podemos apreciar como la utilización de frases largas, así como el decoroso lenguaje empleado,  imprimen de una belleza y un valor incalculable a esta asombrosa reliquia de la literatura clásica.

Una lectura que recomiendo a todos los que améis tanto como yo la literatura del XVIII, a Jane Austen, o a esos romances de época que te invitan a soñar y dejan volar tu imaginación hasta la última página escrita.

Citas hermosas

“—Mira, madre, cuanto más conozco el mundo, más me convenzo de que nunca encontraré un hombre que realmente valga la pena de ser querido. ¡Exijo demasiado!”

 

“—Conoce demasiado bien su propia valía para una falsa vergüenza —replicó Edward—. La timidez no es más que una sensación de inferioridad. Si yo lograse convencerme de que mis maneras resultan perfectamente graciosas y desenvueltas, no sería tímido. “

 

“Nunca es mi deseo ofender, pero soy tan neciamente tímido que a menudo parezco desatento, cuando sólo me retiene mi natural torpeza.”

 

“No es mi intención negar que tengo una gran opinión de él; que lo estimo profundamente, que me gusta.”

 

“Te imaginas que cualquiera que no sea como tú debe ser feliz. Pero recuerda que en algún momento todos sentirán la pena de separarse de los amigos, sin importar cuál sea su educación o estado. Toma conciencia de tu propia felicidad.”

 

“No fue mi intención ofenderte al referirme con palabras tan mesuradas a mis propios sentimientos. Créelos más fuertes que lo declarado por mí.”

*·:·* ESPECIAL SAN VALENTÍN *·:·*

Nunca fue tiempo perdido

Cuánto tiempo perdimos, entre desamores y llantos, buscándonos el uno al otro. Y cuando al fin nuestros caminos dejaron de caminar en paralelo y se alinearon, nos encontramos. Tú ibas cogida de su mano. Yo con los puños apretados y la mandíbula tensa traté de ignorar el dolor que me causaba verte con él. Nos miramos. El brillo de tus ojos llorosos anhelaba mi cariño, y sin decirle nada a “tu amigo”, viniste a mis brazos. Regresaste. Sí, cometí un error al creer que estaría mejor solo, pero no fue tiempo perdido, pues comprendí lo mucho que te necesitaba junto a mí.

 

Noel

En un lugar donde la navidad nunca llegaba a su fin y los sueños siempre se hacían realidad, vivía un niño de cabellos dorados y mejillas sonrosadas al que todos llamaban Noel. Su notoria felicidad inundaba en forma de sonoras carcajadas el área de su minúsculo mundo. El pequeño que creyó ser engendrado, como el resto de habitantes, por arte de magia, creció bajo la tutela de la encantadora y amorosa familia Claus.

El señor y la señora Claus llevaban años viviendo en aquella diminuta aldea, la cual bautizaron con el bonito nombre de Ilusión. Sus caminos, bosques, tejados e incluso, las puntas de los cuernos de los renos se cubrían siempre de una capa llamativa de nieve blanca que contrastaba con el tono carmesí que predominaba en casi todas las prendas de vestir de sus aldeanos e incluso con el color de la nariz de algunos de los renos más afortunados de la región.

De fondo a lo largo del día un hilo musical muy alegre armonizaba la vida de todos los habitantes de Ilusión, pero cuando la noche se abría paso y con ella la clara luz de la luna, la banda sonora se convertía en el dulce tintineo de los cascabeles que, de modo preventivo, para evitar que ningún ave se chocase contra él, acompañaban al trineo más soñado de todos los tiempos: el trineo de Santa Claus.

Todos en aquella modesta y risueña región, oculta para el resto del mundo, tenían una tarea que hacer: unos ingeniaban los juguetes, que más tarde otros construirían, que más tarde otros decorarían, que más tarde otros comprobarían y que finalmente otros envolverían con un hermoso papel de regalo que les confería ese aspecto que conseguía iluminar el rostro de los más pequeños de la casa. La tarea de Noel se hallaba justo en medio de la cadena, y era una de las que más trabajo y concentración requería. Él era uno de los encargados de comprobar el llanto de las muñecas lloronas, el balanceo de los caballitos, el sonido de la bocina de los trenecitos, la nieve caer de las bolas al ser agitadas… Todo esto ocupaba gran parte del día del pequeño.

Como habrás podido imaginar, Noel, era sin lugar a dudas el niño más afortunado del mundo. Pues cada mañana del año, —que debido al diminuto diámetro de su superficie duraba tan solo veinticuatros horas— al despertar, le esperaban cientos y cientos de regalos bajo el árbol que se hallaba permanentemente en la hogareña mansión de los Claus. 

La dicha había suplantado al oxígeno en aquella remota región del planeta. Todo aquel que respiraba ese aire con olor al dulce aroma del chocolate recién hecho se sentía feliz. Sin embargo, como en toda historia, la felicidad no siempre salpica a todos por igual, y con el tiempo, ese agraciado jovencito empezó a ver su maravilloso mundo de distinta forma, y el eco de su risa desapareció.

Pasó de ser el niño más risueño de toda Ilusión al más infeliz. La dirección de la nueva curvatura que adquirieron de súbito sus labios, conmocionó a toda la aldea. «¿Qué atormentará el alma de Noel? ¿Qué profundo dolor padecerá para sentirse tan triste?», se preguntaban todos. Pero un secreto, quizás no tan oculto a simple vista, rodeaba al  pequeño. Nadie excepto sus tutores legales el señor y la señora Claus lo sabían.

—Nicolás, debemos contárselo. —Le decía una y otra vez la señora Claus a su tozudo marido.

—No, mujer, el niño es feliz así. —Le decía el hombre con su grave voz, mientras se descalzaba las botas rojas que, después de toda una noche de duro e intenso trabajo,  le había dejado los pies fritos.

—No, no lo es. Lo que pasa es que como te pasas toda la noche fuera de casa y todo el maldito día durmiendo, no te enteras de nada, pero Noel está empezando a darse cuenta de que hay algo en él que lo diferencia de nosotros —dijo furiosa—. Por dios, Nico, sintoniza el volumen de tu viejo oído, y trata de buscar la frecuencia de su risa. —Hizo un gesto teatral, llevándose la mano a la oreja y tratando de prestar atención al silencio—. Nada, ni una mísera onda de su antigua felicidad llegará hasta tu ajada oreja.

—Pero, querida mía, de aquello hace muchos años…

—Doce para ser exactos —le interrumpió la malhumorada mujer.

—Demasiados, para tratar de explicarle a un niño que él no es lo que cree ser. ¿No crees que la verdad le hará más daño, aún?

—A veces la verdad es dura y duele, pero no deja de ser mejor opción que la mentira. —Al acabar se cruzó de brazos y alzó su orgulloso y seguro mentón.

—Está bien, está bien… Tú ganas —bostezó mientras abría las aterciopeladas mantas que cubrían su cama. —Mañana mismo se lo cuento. —Volvió  bostezar.

—A no, de eso nada —la buena, pero terca, mujer cogió de repente a su marido de la oreja y lo levantó sin necesidad de utilizar mucha fuerza— Ahora mismito vas y le explicas a ese pobre niño como llegó hasta nosotros. Y sin titubear, Nicolás, —dijo alzando un dedo en señal desafiante— que te conozco.

—¿Ahora? Pero sí acabo de llegar y aún ni ha salido el sol y… y… ¡ay! —Chilló al sentir el tirón que su mujer le daba—. Está bien, está bien, ya voy…

—Así me gusta. —Sonrió satisfecha—. Y a la vuelta le dices a uno de tus duendes que venga a ayudarme con el pavo, que por si no te acuerdas esta noche es Nochebuena.

Era curioso como allí, para los habitantes de Ilusión, el hecho de que el año tan solo durase veinticuatro horas no fuese para nada extraño, es más, cada día era recibido con gran expectación.

Pero Noel, que hacía tiempo que había empezado a sentir que en su interior existía un anhelo distinto al de los demás aldeanos, no se hallaba en la fábrica de juguetes.

—Noel, Noel —Gritaba el señor Claus con sus manos alrededor de la boca con la intención de que su voz llegase más lejos—. Noel, Noel… ¡Oh! Eliana —le dijo a una dulce elfa de ojos rasgados, nariz alargada y orejas puntiagudas— ¿Has visto a Noel? ——La joven negó con la cabeza sin dejar de emitir su adorable sonrisa. Y el anciano continuo buscando.

El eco de la voz del señor Claus no tardó en llegar hasta el oído de Noel. Era difícil que en un lugar tan pequeño, sus graves chillidos no abarcasen todo el perímetro.

El pequeño no se escondió, sino que lo esperó sentado sobre un montón de nieve acumulada, que al parecer acababa de caer de la copa de un árbol. Se hallaba justo en los confines de su mundo; más allá no había nada, o al menos eso había creído hasta el día en que, sin el permiso de ninguno de sus tutores, se atrevió a ir.

Allí sentado, mirando por un gran ventanal trasparente, tras el cual nada existía, apareció una niña. Su rizado cabello caía a lo largo de sus hombros y espalda, sus ojos esmeraldas iluminaron aquella tristeza que anidaba en el interior de Noel, y cuando esta se giró, su sonrisa iluminó todo su mundo. Y después de mucho tiempo el pequeño se sintió dichosamente feliz.

Ya no se satisfacía con respirar la mágica atmósfera que cubría toda Ilusión, necesitaba más. Y ese más se hallaba al otro lado de su mundo, justo en el interior de esa hermosa niña.

—¡Oh! Estás aquí —dijo el señor Claus, interrumpiendo la bella ensoñación en la que se había sumergido Noel.

El chico se giró de repente, estaba tan embebido en aquella joven que ni se había percatado del sonido que emitían los cascabeles de las botas del anciano. Pero rápidamente volvió a llevar su mirada hacia esa realidad que él desconocía, y que por algún extraño motivo lo atraía hacia ella. El señor Claus conocedor del hallazgo que el pequeño había descubierto, se sentó junto a él y en silencio, ambos observaron aquella niña con rostro de muñeca de porcelana que se encontraba al otro lado.

—Padre… —dijo Noel algo confuso— Usted no me dijo que desde aquí se pudiesen divisar aquellos mundos a los cuales viaja cada noche repartiendo ilusión…

—No, hijo. Nadie de la aldea, excepto la señora Claus, lo sabe. Es, digamos, nuestro secreto.

—¿Es por este motivo que es capaz de llegar a todos los hogares del planeta en una sola noche?

—Así es… a través de este filtro atemporal puedo recorrerme toda la Vía Láctea si fuese necesario en menos de una hora. —Noel bajó apesadumbrado la cabeza—. ¿Qué te ocurre, hijo?

—Yo… me siento diferente al resto de elfos. —Los ojos se le empezaron a empañar de lágrimas—. Los dedos de mis manos son más gruesos, mis piernas más largas, mi nariz más pequeña y mis orejas redondeadas. Soy más como… —dijo dirigiendo la mirada hacia el gran ventanal que le mostraba todo un universo de nuevas posibilidades.

—Verás, Noel… —dijo el anciano mientras intentaba colocarse algo más cómodo sobre ese montón de nieve, que bajo el calor de sus cuerpos se iba poco a poco derritiendo— Tienes razón, tú no eres como el resto de elfos, porque tú no eres uno de ellos. Tú eres un niño.

—¿Un niño? —Repitió absorto.

—Sí, un ser engendrado a partir del amor entre hombre y mujer.

—¿No me creó usted y la señora Claus? —El anciano pesaroso, negó con la cabeza.

—Nosotros con nuestra magia solo podemos engendrar seres mágicos como los elfos, los renos, las hadas y los gnomos que con su alegría custodian las casas. Tú no eres uno de ellos, tú eres especial.

—Especial, ¿por qué? No tengo magia, no puedo hacer grandes cosas.

—Te equivocas, tú eres capaz de hacer la cosa más grande y hermosa del mundo.

—¿El qué?

—Enamorarte —dijo el anciano mientras fijaba de nuevo su mirada en aquella niña que le había devuelto la sonrisa a Noel.

—¿Ena… que?

—Tu corazón, hijo, está inclinado hacia el amor, por eso aquí te sientes vacío, y aunque Mama Noel y yo, intentamos dártelo, créeme que hacemos todo lo posible, no es suficiente. Los humanos sois sociales por naturaleza, los elfos, en cambio, no. Me equivoqué al creer que podría criarte como a uno de ellos.

—¿Pe-pero si no soy de aquí de dónde soy? —

—Del mundo real—dijo el señor Claus extendiendo la mano en dirección a la gran ventana—. Esto que ves a tu alrededor es simplemente una ilusión, se podría decir que nuestro mundo se haya más bien en la mente de las personas u oculto a base de magia en pequeñas esferas transparentes. —Noel se quedó perplejo ante aquella revelación.

—Pero yo… te quiero, y también a mamá y al resto de elfos…

—Sí, lo sé, pero necesitas algo que nosotros al parecer no sabemos no ofrecerte.

—¿El qué?

—Amor —dijo dirigiendo de nuevo su mirada hacia la niña que continuaba observando aquella hermosa bola de nieve desde su mundo.

—Sí que sabéis.

—Pero no del modo en que tu corazón lo necesita.

—¿Y entonces qué debo hacer ahora?

—Lo que te dicte tu corazón —dijo el anciano, mientras sin darse cuenta le transmitía uno de los consejos más sabios del mundo real.

El pequeño miró al frente, y los ojos de la niña se posaron por primera vez en los suyos. En ese momento notó como el corazón le empezó a latir a una velocidad desorbitada. Aquella sensación dibujó una sonrisa sin darse cuenta en su rostro, y la pequeña, al otro lado, le correspondió.

—¿Puede verme? —Se sorprendió.

—No, pero puede sentirte. Noel, no es casual que ella esté ahí.

—¿Y qué hace?

—Está esperando.

—¿A qué?

—A que tu corazón hable, y tú tomes una decisión. Te está esperando a ti, hijo. Ella es ese más que tu alma necesita para ser feliz.  ¿Has decidido ya qué quieres hacer?

El pequeño no pudo evitar justo en ese instante que las lágrimas escaparan de sus ojos y resbalaran por sus mejillas. Una parte de él tenía claro la decisión que quería tomar, pero la otra… se resistía a dejar aquello que ya conocía.

—No temas, dicen que lo mejor siempre está por llegar —dijo el anciano guiñándole un ojo, en señal de complicidad. 

El señor Claus o, como más tarde fue conocido por todo el mundo, Papa Noel hizo uso de su magia, y al instante todo se iluminó a su alrededor. Noel que había crecido como un elfo más en Ilusión regresó a su hogar, aquel que hacia doce años, tras introducirse en el saco de los regalos, abandonó.

 

—Papá, papá, es cierta la historia —dice, Noelia, mi hija mientras observa sobrevolar el trineo de Santa Claus en el interior de una bola de nieve.

—Por supuesto —digo muy seguro de mí mismo.

—Mami, mami —dice Noelia llamando a su madre, la cual está al otro lado de la tienda, buscando los adornos para el árbol—. Papá me ha dicho que en el interior de esa bola de allí —señala hacia donde yo me encuentro— vive Papa Noel.

Mi mujer, que aún conserva su rizado cabello y su mirada esmeralda, puso los ojos en blanco.

—Dile a tu padre que no te meta más fantasía en la cabeza, cariño… 

—No es fantasía, es real —contesta algo molesta y se gira para tratar de encontrarme de nuevo, para comprobar con sus propios ojos que la magia existe, y al verme me guiña un ojo, y me sonríe. Lo sabe. Pero quizás es mejor que nuestro secreto se quedé solo en nuestro interior. Me llevo el dedo indice a los labios, y asiente en respuesta a mi petición. Es una niña muy lista, sabe que su papá es diferente, sabe que su abuelo viene cada año a visitarla, pero también comprende que la sociedad no está preparado para aceptar esa magia que solo los niños pueden ver. 

—Está bien, está bien. —Le dice mi mujer mientras acaricia su pelo, con la intención de  calmarla. —Noel, cariño, puedes dejar de contarle historias a la niña —alza la voz unos grados más de la cuenta para que yo, que me encuentro al otro lado, la escuche. El resto de compradores se quedan en silencio y dirigen su mirada hacia mi mujer. Esta alza los hombros en señal de disculpa y se ruboriza. Sonrío mientras observo embelesado esa belleza que me cautivó hace ya veinte años y que aún hoy me tiene hechizado.

Me vuelvo para echarle un último vistazo a ese mágico mundo que me crio y que aún considero mi hogar. Y antes de reunirme con mi familia, levanto con sutileza la mano y me despido de papá, con la certeza de que esta noche, como cada veinticuatro de diciembre, vendrá a visitarme a mi hogar.

Fin

Sombras Unidas

Ficha técnica

Autora: Karlee Dawa

Género: Contemporáneo / Romántico / Suspense

 Disponible en Wattpad

Sombras Partidas

Sombras Unidas

 

Introducción

 

Una bilogía que te dejará con la boca abierta, con ganas de continuar conociendo a sus personajes y sobre todo, te absorberá hasta no dejarte dormir. ¿Te atreves a adentrarte en esta historia?

Su autora Karlee Dawa, de tan solo veintidós años, consiguió cautivar a las lectoras de Wattpad con su primera entrega Sombras Partidas, a la cual ya le hicimos su merecido homenaje, hace unos meses. Pues bien, después de una espera muy larga, para sus ansiosas lectoras, ya puedes continuar disfrutando de Alma, Daniel, Alex, Ana y…

Por el momento, tendrás que conformarte con el ritmo de publicaciones de su autora que sinceramente, es muy rápido, pero… como muchas lectoras ya saben, conozco a esta fantástica persona desde hace ¿un año ya? Madre mía XD Carla, pues este es su nombre real, y yo, nos conocimos en un curso de escritura creativa y desde entonces nuestra amistad ha ido creciendo, y espero que así siga por muchos años 🙂  Pues bien, la idea de Sombras Partidas la tenía en su cabeza desde los diecisiete años y, desde entonces, no ha parado de darle vueltas y vueltas, hasta que después de muchas dudas, se armó de valor y la plasmó dejándose guiar por su corazón en un documento que más tarde decidió compartir en Wattpad con todas vosotras. Yo, al adquirir el privilegiado papel de lectora beta, he podido observar todo su proceso de escritura y a la vez disfrutar de su historia, mientras la animaba a continuar escribiendo. Y he de deciros, tanto para aquellos que la conocéis como para los que no, que tiene una gran capacidad para plasmar los sentimientos, para crear escenas y personajes complejos,  sobre todo a nivel psicológico.

Una historia que además de ser entretenida, tiene mucho valores y enseñanzas que creo firmemente que a las chicas de entre los trece y dieciocho años, sino más XD, les puede ser de mucha ayuda. Así que sin más demora aquí llega mi humilde reseña de Sombras Unidas.

 

Reseña

Sí eres de las que ya se leyeron Sombras Partidas, seguramente estés esperando lo mismo que esperaba yo XD a Daniel… pero… la cosa se complica, cuando entra un tercero en discordia, y… no solo enamora a Alma, sino que también a todas nosotras. Una elección difícil, un triángulo amoroso que te quitará el sueño… ¿Con quién se quedará Alma? ¿Y tú?

En esta segunda entrega descubriremos algunos de los secretos de la vida de Daniel y de Ana, ¿qué fue de sus padres? ¿Por qué se quedaron solos? También tomará mayor protagonismo Alex, cosa que también agradecemos, pues su sentido del humor y su bondad, nos ha encandilado a todas. Y sobre todo… a ese nuevo aspirante que aparecerá de la nada y que tras arrastrar también un pasado algo turbio ayudará a Alma a romper con los fantasmas de su pasado. . Y… no nos olvidemos que aún no se sabe nada del paradero de Marco Fiore, el secuestrador de Alma y Ana…

Una emocionante y cautivadora novela que te hará llorar, reír, pasar miedo, intriga, dolor y mucho amor. Un cóctel que estoy segura que no podrás dejar de leer.

Con diálogos muy realistas, personajes únicos, escenas insólitas y una carga sentimental enorme.

¿Te la vas a perder?

 

*Y ahora… Un regalito muy, muy especial*

¡Hola chicas!

Como en el homenaje de Sombras Partidas os conté algunas cositas sobre mí y la historia, en esta ocasión quiero contaros los motivos que me llevaron a hacer esta segunda parte y todo lo que he sentido escribiéndola. Por eso haré una autoentrevista.

  1. ¿Qué libro te ha costado más escribir?

Sombras Unidas. Sí como leéis. He tardado menos en escribirla que Sombras Partidas pero me ha costado más emocionalmente. Sobre todo porque vosotras, las lectoras, ya tenéis una conexión especial con Daniel e introducir un nuevo personaje me ha generado muchas dudas e inquietudes, por ejemplo, cómo le recibiréis, si os gustará, si estaré haciendo bien… sé que tenéis muchas ganas de que aparezca nuestro hombre y que aparezca otro os hace sacar las dagas y cuchillos jaja pero paciencia, os prometo que merecerá la pena.

 

  1. ¿Qué te ha generado al terminarla?

Como sabéis, Sombras es una bilogía y aquí termina la historia de nuestros amados Alma y Daniel, aunque, como también sabéis, tengo entre manos la obra de DANIEL, donde relatará su pasado y las escenas más importantes de Sombras Partidas y Unidas desde su punto de vista.

Me ha generado un gran vacío, pues es una historia de amor muy especial para mí con la que me he entregado en cuerpo y alma y nuestros amados personajes quedan ahí guardados, entre las páginas, esperando ser leídos y releídos por todos vosotros.

 

  1. ¿Qué escena te ha gustado más de esta segunda parte?

Sin hacer spoiler, el capítulo final me ha encantado escribirlo, pues tiene una importante carga emocional. Nunca había escrito una escena tan emotiva, tan llena de sensaciones, fue como una bomba para mí. Me he metido tanto en esta historia que es como si la hubiera vivido yo en carne propia. En serio, espero que os emocione tanto como a mí.

 

  1. ¿Con qué personaje te quedas?

Es una pregunta muy complicada, soy masoquista planteándomela jaja porque cada personaje es diferente a los demás. Álex es la ternura personificada, ese chico que todas deseamos de novio o mejor amigo, y al que pasaríamos horas achuchándole. Cristo es la bondad, es un chico con carisma y muy bueno, que da todo por ayudar a los demás y le tengo un gran cariño. Daniel…Daniel es todo para mí, supongo que es mi debilidad, tiene esa picardía y esos aires de chico malo, sin serlo realmente (pues lo que tiene es inmadurez e impulsividad que va transformando a lo largo de la bilogía), que enamora a todas. Y Flavio… me cuesta mucho morderme la lengua porque aún no habéis leído mucho de esta segunda parte pero es un personaje muy importante y me inspiré en una persona especial para mí.

  1. ¿Qué pretendes transmitir con esta novela?

Sombras Unidas creo que va a ser muy reparadora. Como bien dices, Cris, esta historia la escribí con la intención de entretener pero también de ayudar. Tenía claro que tenía que tratar temas importantes para la juventud y servir, de cierto modo, de amiga-psicóloga que está ahí para aconsejar y evitar problemas como en los que Alma se mete.

 

  1. ¿Por qué has mostrado este amor tan complicado?

Bien, esta es una pregunta muy importante para mí. Sé que algunas personas no entienden porque Daniel ha secuestrado a Alma, porqué ella cae ante él y sigue a pesar de eso. Quiero decir que, como en la vida real, el amor no es perfecto. Existen los amores tóxicos y los amores peligrosos. Yo tenía claro que Daniel, aunque al principio lo pareciera, no es malo. Quizá me meta en terreno farragoso al tratar de defenderle pero lo veo así. ¿Hizo mal secuestrándola? Sí y mucho pero le pudo la impulsividad y el egoísmo, aprendió a base de palos lo mal que lo hizo todo y fue creciendo como persona a lo largo del tiempo.

Este amor es tóxico, es dependiente, es intenso…si esperáis un amor ideal donde es todo perfecto y maravilloso no es vuestra novela. Es un amor donde los personajes aprenden, cometen errores, crecen como personas y se dan cuenta de lo que es verdaderamente importante: ser feliz.

Daniel no quería, en ningún momento, hacer daño a Alma. Nunca le ha puesto la mano encima, nunca la ha hablado mal, nunca la ha forzado a hacer nada que ella no quiera hacer. Por eso Alma no se fue de su lado en la primera novela, porque la hacía ver que la quería y ese sentimiento que Daniel mostraba era lo que ella ansiaba, Alma depende de Daniel tanto como él de ella. En cierto modo Sombras Partidas me recuerda a la historia de la Bella y la Bestia.

 

  1. ¿Qué vamos a encontrar en “DANIEL”?

Encontraréis una novela intensa y emotiva, con escenas fuertes y de acción, pero ante todo, con mucho amor. En esta historia entenderéis muchas cosas que ha hecho Daniel a lo largo de la bilogía y conoceréis sus pensamientos y emociones. Además, tendréis cerca a Cristo, pues es su mano derecha. Así que… ¿Estáis preparadas para devorar las páginas?

 

Para acabar…

 

Quiero finalizar esta autoentrevista con un fragmento que extraje de la novela “Damián” de Álex Mirez y define el amor de esta bilogía:

 

“El amor es malo, tormentoso, y quizás por eso no deja de ser amor. Otras veces el amor es excelente, algo supuestamente hermoso, y eso no asegura que terminará bien. Es un sentimiento subjetivo, ¿sabes? Para un loco su obsesión parece amor. Cada quién lo ve como quiere y no significa que no sea real.”

 

 

Reseña: La muchacha que se hizo libro

Ficha técnica

Autora: Leticia Meroño Catalina

Obra: La muchacha que se hizo libro

Género: Drama / suspense

Páginas: 139

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Reseña

“…había que sufrir para avanzar…”

 

Cinco palabras extraídas de este maravilloso libro de la escritora Leticia Meroño Catalina son las que he necesitado para sacar la esencia del mismo. Veinticuatro letras que por separado pueden no significar nada, pero que uniéndolas con el sentimiento y la gracia de esta autora, conforman el tema principal de esta obra.

Algunos creen que el sufrimiento es sinónimo de declive. Pero, sinceramente creo que se equivocan… nuestra escalera para seguir avanzando y creciendo como personas se llama precisamente SUFRIMIENTO. Cada peldaño es un pequeño esfuerzo que tenemos que hacer para continuar el camino de la vida. Sí, a veces caemos, otras no nos vemos con la fuerza suficiente para continuar…  Sabemos que de manera periódica nos toparemos con ese escalón en apariencia insuperable, pero siempre se superan. Así fuimos creadas las personas y así es como se aprende a andar por la vida. Dicho esto… La muchacha que se hizo libro es sin duda un gran ejemplo tanto de superación como de derrota. En esta historia hallamos los dos bandos: el de la persona que decide seguir subiendo y el de la que se detiene y es engullida por el camino. Esta no es una decisión que se pueda juzgar, en cada individuo, como bien dice la protagonista del libro, el dolor afecta de una manera o de otra, y por consiguiente cada uno actúa de un modo distinto.

Es una obra que se adentra en el núcleo del dolor y que se pierde en él. En ella nos introducimos en la oscuridad de una enfermedad de la que poco se ha escrito pero que está en nuestras vidas, la agorafobia. Todos en mayor o menor medida conocemos a alguien que se haya dejado vencer por el dolor, el miedo… y encerrado en si mismo. Y sin embargo, no acabamos de comprender qué es lo que lo está atrapando en esa cárcel que se ha creado. Creo que este libro nos lleva un poco más allá, a conocer los recónditos parajes que el miedo crea en nuestra mente, y como este es capaz de apoderarse de todo, incluyendo nuestra vida.

Además hallamos una serie de  reflexiones, en torno al amor, la infancia, el respeto, las relaciones, la vida, la maternidad, la persecución de los sueños… que llegan al corazón.

Una cautivadora historia en la que vemos como los sueños, que de la noche a la mañana se rompen, nos pueden partir el alma. Pero que, sin embargo, nos abre las puertas a otros nuevos caminos que nos permitan soñar.  

Con una narración tierna e introspectiva Leticia nos hace sentir ese sufrimiento de modo que nos atrapa y colma todo nuestro ser. Pero que cuando la lectura llega a su fin, sentimos como esa lucha personal que ha llevado a cabo cada personaje ha dejado una huella en nuestra alma, otorgándonos, de este modo, esa determinación y seguridad  para seguir subiendo peldaños.

P.D: Si queréis aprender, disfrutar, soñar, sufrir, emocionaros, amar y sobre todo crecer leed La muchacha que se hizo libro.

 

Citas hermosas

“Y estaba segura de que era el maldito mundo adulto lo que destruía con el tiempo la inocencia y la bondad de los niños.”

 

“Qué buen corazón tenía que incluso después de a desgracia todavía creía que era un feo no responder a la vida con una sonrisa.”

 

“Soñar me hace ser libre, me permite salir de este lugar tan tétrica que soy. En mis pensamientos soy otra persona, la que nunca me atreví a ser.”

Mi abuelo

Aún recuerdo aquella tarde en que vino el abuelo a buscarme, como cada día, a la escuela. Yo salí con los ojos empañados en lágrimas. Acababa de perder a mi mejor amigo Biel, por un estúpido juego. Nos habíamos peleado, y él me dijo que no quería volver a verme más. Sus palabras me dolieron como si decenas de cuchillos me penetrasen el pecho. Lo conocía desde parvulario, y él fue uno de mis mejores pilares cuando mamá nos dejó. Por lo tanto, aquella tarde después de haber pasado tantos momentos buenos y malos junto a él lo odié, por abandonarme a la primera de cambio.

Mi abuelo, que era un lince para leer mis pensamientos, se dio cuenta de que algo no iba bien. Me preguntó y yo que no quería volver a hablar de Biel, le dije que no me pasaba nada, que solo estaba cansado. Pero, aún sigo admirando esa capacidad suya para sonsacarte incluso las cosas que ni uno mismo creía conocer. Al llegar a casa, la abuela había salido a comprar así que fue él quien me preparó la merienda, y mientras me la comía sin ganas, se sentó a mi lado y me obsequió con una de las mejores conversaciones de mi vida.

—No has de sufrir por una amistad perdida, si esto ocurre te has de alegrar. Pues si lo consideraste tu amigo durante un tiempo te aseguro que eso es lo mejor que te pudo pasar. La gente cambia, crece, se distancia… pero los amigos siempre seguirán estando aquí —dijo poniendo su mano sobre mi pecho.

—No te entiendo —le dije— aunque ahora pensándolo con perspectiva creo que lo que quería decir era: no te quiero entender. En ese momento, todo mi mundo se había resquebrajado al perder a Biel.

—Verás, hijo, yo he tenido muchos amigos, y también algunos de ellos han llegado a ser mis mejores amigos, pero con el tiempo las cosas cambian, tu forma de pensar, de vivir, todo cambia… y no siempre puedes retener a las personas a tu lado, pues como tú ellas también evolucionan. Lo que te quiero decir es que nunca debes de pensar que has perdido un amigo, pues no es así. Nunca lo has perdido porque siempre que recuerdes esa parte de ti, más joven que compartía buenos ratos con él, seguirá siendo tu mejor amigo, siempre. Las personas somos lo que somos gracias a esas otras personas que en algún momento de nuestra vida llegaron, nos tendieron su mano y se llevaron una pequeña parte de nuestro corazón con ellos. Los mejores amigos, Ian, van cambiando, no siempre tienes que tener el mismo a lo largo de toda tu vida, a veces ocurre, y cuando esto pasa debes sentirte agradecido por este regalo. Pero en la mayoría de casos estos vienen y van, y cuando evoques algún momento bueno o malo de tu vida siempre te vendrá la figura de uno de esos amigos que tendieron su mano para estar contigo. No has de guardarles rencor por marcharse, pues tú algún día harás lo mismo. Solo has de recordarlos con amor, pues sin ese amigo, tú no serias el mismo.

—¿Tú has tenido muchos mejores amigos, abuelo?

—Ya lo creo. En la escuela, en la mili, en el trabajo, cada una de mis experiencias vitales tienen un gran amigo detrás.

—¿Y cómo sabes entonces quién es el más mejor amigo?

—Tienes que detenerte unos segundos a pensar y si en más de dos, tres, cuatro… momentos complicados de tu vida, la mano de la persona que te acompaña es la misma, ese sin duda es uno de tus mejores amigos, y aunque ya no esté contigo, siempre lo será.

—¿Y quién es tu mejor amigo?

—Tu abuela —me dijo en ese momento mi abuelo, mientras ambos escuchábamos el golpeteo que la llave hace contra la cerradura.

Entonces la abuela entró, y vi como él la miraba agradecido, tenía razón aunque yo aún era muy joven para entenderlo. Los mejores amigos no se cuentan con los dedos de las manos si no por los momentos que viviste con ellos.

A pesar de la charla, al día siguiente, y al otro y al otro… Biel volvió a jugar conmigo. Nos peleábamos muchas veces, pero en esos momentos en mí no nacía odio hacia él, sino amor por pensar en todo lo que me había aportado durante el tiempo de mi vida que pasamos juntos.

 

Hoy, después de treinta años de aquella tarde, solo veo a Biel cuando cierro los ojos y recuerdo aquella época, pero me alegro de tenerlo siempre guardado en mi interior. Y si ahora alguien me preguntara por ese mejor amigo que más momentos de mi vida ha vivido junto a mí, mi respuesta seria: mi abuelo.

Fin

 

Pequeñas reflexiones I

ÉL

 

En su mirada hallé el horror de una vida desdichada.

Buscaba desesperado una salida.

Nadie hasta el momento se la había brindado.

Lo miré con tristeza.

Y con un susurro mi corazón me confirmó lo que mi mente ya sospechaba “Es él”.

Mis brillantes ojos colmados de esperanza, le mostraron aquello que llevaba tanto tiempo esperando.

Suspiró, expulsando parte de su tormento y me sonrió.

Entonces lo supe: me había enamorado de él.

 

Reseña: Cumbres borrascosas

Ficha técnica

Autora: Emily Brontë

Obra: Cumbres borrascosas

Año primera publicación: 1847

Páginas: 506

 

Una historia de aires revueltos

“Echarás entonces la mirada atrás y te darás cuenta de lo feliz que eras hoy.” P.206

Cumbres borrascosas, considerada una obra maestra de la literatura universal, fue publicada en el año 1847 bajo el seudónimo de Ellis Bell o como hoy en día es conocida: Emily Brontë. La autora, nacida en Yorkshire el año 1818, escribía junto a sus hermanas Anne y Charlotte Brontë, pequeñas historias en verso y prosa, las cuales se recogieron en su primera publicación conjunta. Las tres trabajaron muy duro durante años para que sus obras viesen la luz y, a pesar de que las críticas en un principio no fueron muy adelantadoras, consiguieron  hacerse hueco en el panorama literario de la época. Y un año después de la publicación de Cumbres borrascosas, Emily, que padecía una grave enfermedad, murió a los treinta años de edad, sin poder saborear el éxito que, con el tiempo, adquirió su obra.

La casa cuyo nombre da título a este libro adquiere el papel de personaje principal y esencial en la obra, pues la atmósfera que envuelve a Cumbres borrascosas: la inestabilidad meteorológica, la niebla que entierra las escarpadas cumbres, sus impetuosas tormentas de agua y nieve y el ambiente hostil que riega la vida de la tierra; se apodera de la personalidad de sus habitantes, otorgando a la mayoría el carácter temperamental que da sentido a la historia.

La autora nos muestra, gracias a este fiel retrato de la sociedad inglesa de Yorkshire, la compleja y aislada vida de sus lugareños a través de unos personajes ficticios afincados en los dos escenarios claves de la novela: Cumbres borrascosas, donde habita en primera estancia la familia Earnshaw y la Granja de los Tordos, propiedad de los Linton. Vecinos que, por su forma de ser y, me atrevería a añadir, por la influencia que la primera finca, embriagada por un ambiente borrascoso, causa en sus inquilinos, anidan en su interior una intensa carga emocional que los hace enloquecer.

Heathclift es quizás uno de los personajes más complejos y desconcertantes de la novela. Acudiendo a un símil que en otras ocasiones se le ha conferido, debido a la innovadora construcción de la historia, a su autora; este personaje, así como la propia trama en sí, es como una muñeca de matryoshka que, con el tiempo, se va despojando de sus capas. Su incierta llegada al mundo y los constantes desprecios de su hermano adoptivo, Hindley, fueron poco a poco creando en su interior una discordia hacia todos los que le rodeaban incluido a sí mismo.

La relación que une a Heathclift y Catherine, su otra hermana adoptiva, es intensa pero a la vez demoledora, hasta el punto en que dicha amistad perturba de tal modo a la joven  que acaba con su vida. Hecho que atormenta a, su obsesivo y trastornado enamorado, Heathclif el resto de su vida.

Gracias a la descendencia, despojada del tormento que ensombrecía las almas de sus padres, ambas familias consiguen unirse y disipar la niebla que oscurece a Cumbres borrascosas.

Una obra elaborada con gran meticulosidad narrada en primera persona a dos voces: la primera y principal, por la cercanía al texto, de la mano de Lockwood, que llega a la Granja de los Tordos para conocer a su casero Heathclift y la segunda, en forma de historia, por Ellen Dean, la mujer que cuidó a Heathclift, Catherine y Hindley de niños y que en la actualidad sirve a la familia Linton.

Emily, su autora, nos sumerge en la historia valiéndose de sus delicadas y detalladas descripciones, tanto físicas como psicológicas, de los lugares y personajes que la constituyen; permitiéndonos así percibir, como en nuestra propia piel, sentimientos como: desolación, dolor, soledad, amor… que esta novela nos brinda.

Para concluir, exponer que esta es sin duda una pieza clave de la literatura universal, que recomendaría leer a todo lector apasionado, escritor en ciernes o amante de la escritura del siglo XIX.