Reseña: Frankenstein

El monstruo más humano de toda la literatura de terror

Ficha

Autora: Mary W. Shelley

Obra: Frankenstein

Género: Clásico / Suspense / Terror

Páginas: 170

 

Reseña

“Jamás en mi corta vida, he sido amado por alguien.” P.127

He creído conveniente empezar mi reseña con esta frase, pues bajo mi humilde opinión refleja a la perfección la esencia de la novela, ya que la falta de amor hace que realmente el supuesto monstruo se acabe convirtiendo en tal.

A lo largo de la historia de la humanidad hemos sido testigos de muchos monstruos: Hitler por ejemplo, por citar a uno de los más conocidos. Y nos preguntamos, ¿cómo puede una persona llegar a cometer tales actos? No soy una experta en la vida de Hitler pero sé que su infancia no fue fácil, la falta de amor en el hogar pudo ser uno de los muchos atenuantes de que su personalidad se pervirtiera. No lo estoy defendiendo, ni excusando, solo digo que bajo mi propia opinión los verdaderos monstruos son primeramente las personas incapaces de dar amor a los seres que más lo necesitan, si después estos seres se convierten en personas insensibles, inhumanas y perversas no es de extrañar. Bajo mi modo de ver el principal monstruo es la sociedad en sí, la cual alimenta a base de odio a estas abominables criaturas.

 

 

La autora de la novela que atañe esta reseña, Mary W. Shelley (1797-1851) hija de padres filósofos y esposa del poeta Percy Bisshe, padeció en sus propia piel las adversidades que su caprichoso destino le propinó. Las constantes desgracias que protagonizaron su vida, como la muerte de tres de sus hijos y la de su marido, la llevaron a centrarse únicamente en la educación del único hijo que le quedaba y en su carrera literaria.

Y debido precisamente, por muy irónico y siniestro que parezca, a la profundidad con que la autora conocía el sufrimiento su narración ha sido tan apreciada, puesto que con su literatura refleja la cara amarga de la sociedad y sus múltiples y atroces consecuencias.

“Nada causa tanto abatimiento al espíritu del ser humano como un prolongado cúmulo de desgracias en el tiempo, pues todo ello conlleva a una depresión casi crónica y a un estado de aflicción continuo.” P.72 (Frankenstein)

Esta cita reflejaría el desasosiego que la escritora padecía en su alma y lo que la llevó, a escribir con ese dolor y a la vez sentimiento de injusticia que la encumbró con su magnífica obra: Frankenstein.

 

Si nos adentramos en la obra, hallamos una historia que refleja cómo la codicia puede convertirse en nuestra mayor pesadilla. Donde Víctor Frankenstein, movido por este oscuro sentimiento, crea una criatura única en el mundo, que, a raíz de la falta de amor, se convierte en un monstruo.

Una auténtica odisea por los confines de la mente y de los sentimientos más humanos que nos hará reflexionar sobre los prejuicios que las personas tenemos con respeto a la apariencia física, y sobre la verdadera esencia que habita en nuestros corazones.

Una crítica a las injusticias de una sociedad poco comprensiva ante las diferencias que otras personas posean con respecto a nosotros.

Una lectura que sin duda nos hace reflexionar sobre la vida, la esencia humana y esas criaturas inocentes a las que les negamos nuestro amor.

Todo cuanto pueda decir de esta novela es poco, y en su lectura he hallado tantas citas que me ha sido imposible no compartir con todos mis lectores, pues es precisamente en ellas donde se aprecia la verdadera esencia de la novela.

 

Citas

“Nada contribuye tanto a tranquilizar la mente como el poseer un propósito en el que el alma pueda fijar sus ansias.” P.10

 

“No creo que se pueda detener lo que uno configura en su vida, y mucho menos cuando está predestinado a ello.” P.15

 

“Hay una diferencia del hombre que vive muerto y el hombre que vive sufriendo, y esta segunda cosa es la que padece mi huésped, pues por muchas desgracias que le hayan acaecido en la vida, solo el que es capaz de conocer la melancolía, es también capaz de discernir entre las cosas bellas y las exánimes, entre las cosas vitales y las cosas inertes, y en definitiva, entre las cosas vivas y las cosas muertas.” P.23

 

“Su vida se extinguió dulcemente, sin que la muerte pudiera borrar de su rostro la expresión del amor que sentía por todos nosotros.” P.35

 

“Sin duda, el culpable era mi propio espíritu reencarnado en aquel monstruo, y estaba destinado a destruir todo aquello que amaba.” P.63

 

“Mi corazón estaba sediento de amor y henchido de bondad.” P.73

 

“(…) tenemos la obligación de ocultar nuestro dolor para no aumentar en de los que no nos rodean.” P.73

 

“Nadie sabe el espanto que me produjo ver mi rostro reflejado en el agua… La primera vez que lo contemplé retrocedí asustado y estaba indignado por poseer aquella figura y aquel rostro tan monstruoso y tan diferente al resto de los humanos. Luego, cuando me convencí que no me quedaba más remedio que resignarme a vivir el resto de mis días con aquella apariencia, me invadió un enorme sentimiento de amargura y desaliento. Comprendí además, aunque no del todo, todos los desastrosos efectos de mi deformidad cuando topé un par de veces con el hombre civilizado. Pero a pesar de todo, como digo, a pesar de comprender su alarma, no podía comprender su rotundo rechazo.” P.90

 

“A veces pensaba que había un espíritu del mal encerrado en el alma de todo ser humano, y otras me quedaba absorto por lo noble y virtuoso de su alma.” P.94-95

 

“Por primera vez, el odio y la venganza que albergaba mi corazón, se desarrollaban sin freno y sin vergüenza, y no tenía ninguna intención de apaciguar estos sentimientos; al contrario, era mi único sentido en la vida, y la destrucción y la muerte mis únicas consejeras.” P.108

 

“¿No llegas a comprender que mi perversidad es producto del constante desprecio que me hacen todos?” P.114

 

“Haz que el hombre, en vez de odiarme, me acepte y me enseñe sus bondades, y serás testigo de todas las cosas buenas que soy capaz de hacer por vosotros.” P.114

 

“Vengaré todas las injurias que se me hagan, y si no puedo inspirar amor, inspiraré terror.” P.114

 

“Es verdad que seremos dos monstruos, dos criaturas diferentes al resto de la humanidad, pero es esa característica precisamente, lo que construirá el lazo que nos unirá.” P.114

 

“Nuestra familia es reducida, sí; pero está unida por los lazos del afecto que crea la desgracia compartida.” P.144

 

“¡Cuán fácil es la resignación para el inocente! Pero los culpables no conocen la paz jamás. Las agonías del remordimiento envenenan los pequeños placeres que algunas veces produce el exceso de pena.” P.144

 

“¡Qué frágil resulta la vida y cómo se aferra uno a ella cuando más se la odia!” P.147

“A partir de aquel instante el mal se tornó en bien, y ningún sentimiento de piedad era más fuerte que propio rencor.” P.168

 

“Miro estas manos asesinas, escucho al individuo interior que hay en mí y que concibió tales planes, y lo único que deseo al igual que mi amigo, es terminar con mi horrible existencia.” P.169

 

Si os ha gustado mi reseña, no dudéis en suscribiros a mi página para seguir disfrutando de mis humildes escritos.

Reseña: Sentido y sensibilidad

Ficha técnica

Autora: Jane Austen

Obra: Sentido y sensibilidad

Editorial: Penguin Clásicos

Género: Literatura clásica

Páginas: 369

Adquirir

 

Reseña

“Siempre la resignación y la aceptación. Siempre la prudencia, el honor y el deber. Elinor, ¿y tu corazón?” (Marianne Dashwood)

En ocasiones pecamos de prudentes, nos volcamos en hacer lo correcto, sin detenernos a escuchar lo que desea de verdad nuestro corazón. Todos estamos de acuerdo en que la sensatez, que en este caso es reflejada por el personaje de Elinor, es importantísima, es la antítesis de la insensatez, la imprudencia, la irresponsabilidad… Pero, por otro lado, llevada al límite puede cortar las alas a los sentimientos que tratan de aflorar de nuestro interior.

Todo en extremo es malo; ser tan racional y sensata como Elinor o tan pasional y sensible como Marianne, no es la solución para hallar la verdadera felicidad. La esencia de esta historia se haya en encontrar el equilibrio entre ambas.

La forma en que su autora, Jane Austen, sin duda una de mis escritoras preferidas, plasma estas personalidades tan distintas en sus dos protagonistas, las hermanas Dashwood, es exquisita.

Desde un principio trata de presentarte el carácter y la forma de ser de cada una de ellas, sumergiéndote en sus pensamientos y haciendo que te enamores de ambas. Empiezas, como en mi caso, creyendo que la clave se halla en elegir solo una de las dos personalidades, yo me inclinaba por la sensibilidad, juzgando al sentido como una característica más fría y distante, pero conforme la novela avanza me di cuenta, tras sentir en mi propia piel las vicisitudes y sufrimientos que las protagonistas viven, lo equivocada que estaba.

Como bien he dicho antes, ambas personalidades llevadas al extremo nos aportan un ápice de infelicidad: una por ser demasiado sensible, lo cual nos lleva a sufrir constantemente la dureza de corazón de algunas personas y también, y no menos relevante, a ser más impulsivos e insensatos; y la otra por centrar toda nuestra atención en la mente y no en el corazón.

Austen fue una destacada novelista británica, la cual a través de sus personajes retrató aquella sociedad que la rodeaba y, también de un modo muy personal y único, denunció algunas de las injusticias o hipocresías que la población acataba, sin llegar a perder cierto aire de ironía que le confiere menos dramatismo, a pesar de la gravedad de algunos sucesos, a sus novelas.

Su creencia en el amor verdadero era tan fuerte que basó todas sus obras en él. Y, en parte, se valió de ellas para conseguir sentir la felicidad, que ella misma no había podido experimentar, en la piel de sus personajes.

“Sentido y Sensibilidad” es una obra que nos permite bucear por diferentes tipos de personalidades, todas muy distintas entre sí, hasta llegar, tras de algunas vicisitudes, a comprender que el amor verdadero, ya sea de tipo romántico, filial, fraternal o simplemente amistoso… es la esencia de nuestra felicidad.

La exactitud con que la autora ampara cada acto de sus personajes, según la forma de ser, de pensar y sentir de cada uno de ellos, nos demuestra su increíble capacidad de comprensión de la psicología humana. Sin duda, todos los años en los que Jane vio pasar la vida como mera espectadora y plasmaba sus lágrimas en tinta, la ayudaron a profundizar en el aspecto más psicológico de sus personajes, llegando a adquirir personalidades dignas de admirar.  

Con respecto a la estructura más externa del texto, podemos apreciar como la utilización de frases largas, así como el decoroso lenguaje empleado,  imprimen de una belleza y un valor incalculable a esta asombrosa reliquia de la literatura clásica.

Una lectura que recomiendo a todos los que améis tanto como yo la literatura del XVIII, a Jane Austen, o a esos romances de época que te invitan a soñar y dejan volar tu imaginación hasta la última página escrita.

Citas hermosas

“—Mira, madre, cuanto más conozco el mundo, más me convenzo de que nunca encontraré un hombre que realmente valga la pena de ser querido. ¡Exijo demasiado!”

 

“—Conoce demasiado bien su propia valía para una falsa vergüenza —replicó Edward—. La timidez no es más que una sensación de inferioridad. Si yo lograse convencerme de que mis maneras resultan perfectamente graciosas y desenvueltas, no sería tímido. “

 

“Nunca es mi deseo ofender, pero soy tan neciamente tímido que a menudo parezco desatento, cuando sólo me retiene mi natural torpeza.”

 

“No es mi intención negar que tengo una gran opinión de él; que lo estimo profundamente, que me gusta.”

 

“Te imaginas que cualquiera que no sea como tú debe ser feliz. Pero recuerda que en algún momento todos sentirán la pena de separarse de los amigos, sin importar cuál sea su educación o estado. Toma conciencia de tu propia felicidad.”

 

“No fue mi intención ofenderte al referirme con palabras tan mesuradas a mis propios sentimientos. Créelos más fuertes que lo declarado por mí.”

Reseña: Niebla de Miguel de Unamuno

“Es muy frecuente que un autor acabe por ser juguete de sus ficciones…”

Miguel de Unamuno

Ficha técnica

Autor: Miguel de Unamuno y Jugo

Obra: Niebla

Género: Literatura Clásica

Año publicación: 1914

Páginas: 304

Reseña

 “Los hombres no sucumbimos a las grandes penas ni a las grandes alegrías, y es porque esas penas y esas alegrías vienen embozadas en una inmensa niebla de pequeños incidentes, y la vida es esto, la niebla.”

Esta es, sin lugar a dudas, la mejor definición sobre la vida hallada, por mi persona, en un libro.

En esta obra, convertida en clásico de la literatura, su autor Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao 1864- Salamanca 1936), —escritor, poeta y uno de los grandes pensadores de la época moderna— nos refleja en tono humorístico los aspectos más complejos de la vida que, debido a nuestros velados ojos, no percibimos con total nitidez, hasta que esa niebla que los oculta se desvanece. 

Unamuno, unos de los principales exponentes de la Generación del 98, aliña con grandes dosis de ironía la cruda realidad que, tanto en el siglo XX como en el actual sigo XIX, nos oprime. Su obra no es tan sólo un escrito donde ha quedado reflejada la rebelión que muchos autores de su época deseaban plasmar en su literatura: un manifiesto de libertad y de desconformidad en contra del poder, sino que es, bajo mi punto de vista, el análisis del resultado que dicha represión causó en la mente del individuo hasta llevarlo a un estado de semiinconsciencia nebulosa, sumiéndolo en una engañosa felicidad.

Augusto Perez, el protagonista de esta historia, es un hombre acomodado de mediana edad, que vive envuelto en una agradable ensoñación que le protege de las emociones más humanas, como por ejemplo: el amor. Pero un buen día, mientras vagaba perdido en la niebla, unos ojos iluminaron su camino y agitaron ese velo que le protegía del mundo exterior. La dueña de dicha mirada, que hizo centrifugar toda la calma de Augusto, despertó unos aletargados sentimientos con los que,  a lo largo de la novela, el protagonista deberá lidiar. 

Un viaje en el que descubrirá su auténtica identidad: un ente de ficción. Pues el autor recurre a la metafísica, para hacerle salir de su supuesto mundo ficticio y personarse ante el responsable de toda su vida, su escritor. Unamuno deja la pluma y el papel, a lo largo de unas páginas, para introducirse en esa niebla que él mismo creó y discutir el porvenir de Augusto.

Un texto cargado de reflexiones filosóficas sobre la vida, el amor, la amistad y la muerte; jaspeadas con humor e ingenio. Acontecido en un limitado número de escenarios y adornado por una narrativa minuciosa y musical, que revisten de especial belleza la prosa de Unamuno.

Niebla es una obra introspectiva que, gracias a las peripecias en las que el protagonista se ve inmerso y a sus variopintos personajes, resulta ligera y muy entretenida de leer.

 

Grandes citas de Niebla

“El que viaja mucho va huyendo de cada lugar que deja y no buscando cada lugar a que llega.”

“Las mujeres saben siempre cuándo se las mira, aun sin verlas, y cuándo se la ve sin mirarlas.”

“Como un sueño dulce se les iba la vida.”

“Cuando el hombre se queda a solas y cierra los ojos al porvenir, al ensueño, se le revela el abismo pavoroso de la eternidad.”

“El hombre nace bueno, es naturalmente bueno; la sociedad le malea y pervierte…”

“¿Qué es el mundo real sino el sueño que soñamos todos, el sueño común?”

“El alma es un manantial que sólo se revela en lágrimas.”

“Sólo a solas se sentía él.”

“Sólo así llegaré a conocerme… viéndome en ojos de mujer.”

“La risa no es sino la preparación para la tragedia.”

“Sólo un perro es capaz de morirse al verse sin amo.”