El valor de una carta

Su delicada ortografía y las amorosas palabras que emergen del corazón del autor convierten a la carta en una joya de gran valor sentimental. Pero si, además, se la adereza con unas tímidas lágrimas, su valor aumenta. Hasta alcanzar un precio que tan solo el corazón a quién va dirigida tendrá derecho a pagar.

Solo su receptor entenderá la magnitud y profundidad de esas palabras.

Solo él será capaz de ver las lágrimas del escritor.

Solo su corazón percibirá su emoción. 

Hambre

El sonido de ese rugido tenebroso, me ha vuelto a avisar. Siento miedo. Trato de protegerme con mis delgados brazos, pero nunca calla. Nunca. Siempre halla el momento para gruñir, para asustarme y hacerme llorar de dolor, mientras me revuelco por el frío suelo, a la espera de que un mendrugo de pan silencie el lamento de mi estómago vacío.

El llanto de las almas

Las almas desconocen el significado de las palabras: violación, asesinatos, agresión, odio…

La maldad no forma parte de su naturaleza.

Lloran cada vez que ven las terribles actuaciones que las personas acontecen.

Y sus lágrimas invisibles y mudas inundan nuestros corazones de impotencia, rabia y dolor.

Y llegaste tú

Con solo ver tus ojos necesitados de amor y tu alma hambrienta de cariño, me enamoré de ti. Llegaste de manera inesperada, acaparando todo ese amor que yo necesitaba donar y que tú, sin rechistar, recibiste con gusto. Fuiste, sin desearlo, uno de esos impulsivos antojos que entran por la vista y que, cuando se desgasta el envoltorio, se desecha sin más. Para mi suerte mamá es una amante de esos desechos que nadie quiere. Y cuando llegué a casa y te vi venir hacia mí por el pasillo, con tus grandes orejas y tus ojos miedosos, supe que mi corazón te esperaba, anhelando iluminar tu mirada. Solo a ti. Solo a ese perro que nadie quería, pues era para mí. 

¡Gracias por llegar a mi vida, Buda!

Aportación al blog: Nosotras, que escribimos

¿Por qué él y no yo?

Al ver las noticias siento una gran impotencia abrasando mi interior. Desearía hacer tanto… y sin embargo no puedo hacer nada.

¿Cómo yo sola, por mucho que a veces crea que podría, iba a detener una guerra? ¿Cómo iba a impedir que unos niños le hagan bullying a otros, hasta tal punto en que estos últimos lleguen a un desenlace que ya no tiene vuelta atrás? ¿Cómo iba yo a frenar el maltrato de género, infantil, animal…? ¿Cómo iba yo a evitar un terrible atentado?

Quizás todos lo que me dicen que no puedo cambiar el mundo o que yo no tengo la culpa de lo que está pasando, y tienen razón, pero… ¿y ellos, quienes padecen todos estas injusticias, la tienen? No, tampoco. Esas personas no tienen la culpa de haber nacido donde han nacido, ni de haberse encontrado por el camino a cierta persona, la cual les ha arruinado la vida.

Un niño sirio no tiene mi suerte, ¿por qué yo, sin embargo, soy tan afortunada? A veces, siento rabia de mi misma y pienso, ¿por qué él y no yo? ¿Qué nos ha llevado a vivir como vivimos y a estar dónde estamos? ¿Por qué unos nacen en un lugar tranquilo y otros en medio de la desgracia, del caos, de la guerra…?  

Hago lo que puedo por intentar ser cada día una persona mejor, por intentar hacer pequeños cambios en el mundo, por intentar dejar a mis futuros hijos un lugar medianamente bueno donde crecer. Pero siempre siento que podría hacer más, y eso es lo que me provoca desilusión, malestar y culpabilidad. Porque los que vivimos en occidente y miramos cada día las noticias, sabemos lo que pasa al otro lado del mundo, pero está demasiado lejos, como para que nos sintamos responsables de lo que ocurre. Somos, en cierto modo, los principales responsables, porque cuando vemos dichas noticias y giramos la mirada hacia un lado, continuamos comiendo tan tranquilamente y al cabo de pocos minutos nos olvidamos estamos dejando que todas las cosas terribles que suceden en el mundo, continúen sucediendo, sin más. 

Sé que esta reflexión es algo pesimista pero hoy, no podéis pedirme otra… pues me siento triste e impotente a la vez que una privilegiada que no sabe apreciar lo mucho que tiene. Culpable por no ser yo quien ha nacido en ese otro lugar del mundo donde la guerra, el hambre, la enfermedad… se apodera injustamente de los más vulnerables.

Quizás no pueda cambiar el mundo, pero sí hacerte reflexionar sobre tu suerte.

La voz de mi corazón

Me equivoqué, no supe escuchar y ahora mi alma permanece moribunda en un mar de miedos e incertidumbre. Todos me dicen que tras la noche hay día, pero los querubines que abren las compuertas al astro rey, parecen haberse olvidado de mí. Demasiado tarde, pienso. Ya no hay vuelta atrás. Me envuelve un silencio lúgubre y por primera vez la suave voz de mi corazón grita con fuerza, llena de cólera. Y decido escucharla. Un pequeño y tímido hilo luminoso aparece por el rabillo de mi ojo. Está amaneciendo. Mis sensibles ojos, acostumbrados a la penumbra, tardarán en acostumbrarse de nuevo a la luz, pero la recibo como si volviese a encontrarme, después de mucho tiempo, con un familiar muy querido. Al principio quizás me sienta algo cohibida, pero pronto volveré a disfrutar del calor de sus abrazos.

También lo hallarás, junto a otros escritos, en mi blog de autora de Sabes Leer.

Tu canción

Tu recuerdo llega a mi mente como una brisa suave, como una sonrisa inocente, como una melodía alegre que inunda mi corazón de dolor. Pensar que tu alma añoraba soñar y que tu decisión final fue tomar el vuelo, me entristece. Tú merecías más. Tenías muchos sueños en tu sombrero, pero quizás fuesen demasiados para alguien tan puro y bueno, quizás no estuvieses hecho para vivir en este mundo cruel, quizás tu elección, aunque dura para tu familia, fue la más acertada para tu alma. Sin consultarlo con nadie, decidiste alzar el vuelo. Pero, aunque tus alas de ángel te hayan llevado lejos, tu canción seguirá sonando siempre en nuestros corazones, mi querido primo.

Para ti, Javi.

 

Un día como hoy…

Un día como hoy, hace 27 años, vine al mundo. Sí, algo forzada, pues yo no quería salir de la confortable y cálida estancia que me  ofrecía el vientre de mi madre. Pero… no hubo más remedio.

Fui una niña muy amada, lo reconozco, y no tengo quejas de ello. Pero la vida, en ciertos momentos, por mucho amor que las personas de nuestro alrededor nos ofrezcan, nos  envía algunos desafíos que debemos afrontar, pruebas que debemos superar y aprender de ellas.

No tuve una adolescencia sencilla, se podría decir que incluso esa parte de mi vida, me la salté, pero… sin embargo me siento agradecida de ello. Pues gracias a esta oscura época, hoy soy tal y como siempre hubiese deseado ser.

No tengo nada en especial, no soy mejor que nadie, nunca me he considerado de este modo, y creo que nunca lo haré, pues siempre me he sentido más pequeña en comparación con el resto de personas. Sí tengo que aprender, sé que este pensamiento tampoco es sano, pero estoy en ello. Cada día intento mejorar con respecto a mi autoestima, y sin lugar a dudas estos últimos años han sido claves. La literatura me ha ofrecido una seguridad y, sobre todo, una sincera amistad que nunca antes había hallado en nada.

No sé si escribir se me da bien o no, pero voy a seguir intentándolo, pues me gusta, me siento feliz cuando escribo y me ayuda a conocerme mejor y a crecer como persona. Ella ha sido sin duda la mejor terapia para salir de ese bache que en su día el destino me envió. Aún estoy en ello, pues es fácil caer, pero muy difícil salir. Pero gracias a mi GRAN SUEÑO y a este nuevo sueño que la literatura me ha concedido, consiguiéndolo y saliendo al fin de él.

No sé qué me deparará la vida. Puede que otros baches se interpongan en mi camino. Pero ahora que ya sé cómo salir de ellos, lo único que debo de hacer es cerrar los ojos y visualizar mi mayor sueño. Sé cómo continuar caminando. Y sé que por muchos baches que el destino me envíe, conseguiré salir de ellos.

Antes de terminar esta pequeña reflexión, quiero dar las gracias a todas esas personas que me tendieron su mano en algún momento de mi vida. Pues aunque en la distancia, no os olvido, y os agradezco de todo corazón todo lo que habéis hecho por mí.

Ahora, solo me queda seguir… Seguir luchando por llegar a conseguir mis sueños y sobre todo, seguir manteniendo la ilusión y la esperanza en ellos. Porque por mucho que la niebla cubra mis sueños, sé que seguirán esperándome tras ella, solo debo tener el valor suficiente para disiparla y seguir caminando hacia ellos.

 

Sicilia, 2010

 

Badalona, 2010

 

México, 2012

 

Badalona, 2012

Montserrat, 2013

Estonia, 2013

Badalona, 2014

Badalona, 2016

 

Badalona, 2017

Cornellà, 2017

GRACIAS,

A TODAS AQUELLAS PERSONAS Y ANIMALES 🙂 QUE ME HAN ACOMPAÑADO EN LOS BUENOS Y EN LOS NO TAN BUENOS MOMENTOS DE MI VIDA.

¡Gracias, 2017!

El año para mí empezó de un modo extraño, me sentía dividida, una parte de mí se sentía completamente feliz de estar caminando por una nueva senda; la otra, se sentía atrapada en un proyecto de vida que, con el tiempo y a pesar de haberlo emprendido también con muchas ganas, me estaba devolviendo a la oscuridad de la cual una vez salí. No quería regresar. Por eso y con todo el dolor de mi corazón, dejé esa parte de mi vida. Me gusta ser voluntaria, me gusta ayudar y por ende, me encantaba pertenecer a una protectora en la que nuestra labor era rescatar perros de la calle y darles un hogar, pero… el problema llega, como siempre, con la raza humana, cuando la gente empieza a aprovecharse de tu bondad, de tu dificultad para decir que No y te acaba consumiendo.

Amo con locura a los perros, de hecho en mi familia hay unos cuantos, y mi trabajo como peluquera canina en la protectora me ofreció en su día muchas alegrías, pero… me di cuenta de que ese trabajo no era para mí. Podéis llamarme débil, quizás lo sea, pero me cuesta estar de cara al público, y más cuando una parte de este es egoísta y desconsiderado. Para ello debes de tener cierto carácter, y yo no lo tenía. Así que, intenté volver a encontrar la unidad, juntando esas dos partes de mi vida, que se habían separado y reparar mí autoestima, la cual siempre está más bien baja.

No fue fácil. No dudo que en el mundo existen muchas buenas personas, pero… yo personalmente con solo toparme con una del bando opuesto, me derrumbo. Soy así, es posible que un día me veas la persona más fuerte del mundo, capaz de superar una compleja enfermedad, y al siguiente me veas sentada hecha un ovillo, con miedo a enfrentarme a la sociedad. Pero, si algo he aprendido durante estos años de mi misma es que soy capaz de levantarme, pase lo que pase, soy algo testaruda y cuando me propongo algo, lo consigo. Y voy a seguir caminando por este camino que la literatura me ha brindado, por muy difícil que parezca, pues ya es tarde para dejarlo pasar como si nada, llegó casi de puntillas y conquistó mi corazón. La escritura me ha abierto las puertas a un mundo, al que solo yo tengo acceso. Es mi refugio y a la vez, mi vida. 

A finales del 2016 tenía una novela a medio acabar, un blog en mente, una ilusión por hacer realidad mis sueños que, sin darme cuenta, se me escapaba en forma de sonrisa por la boca, unas ganas enormes de seguir aprendiendo y creciendo tanto como escritora y persona… Pues bien, nada más empezar 2017 nació “La guarida de la Ilusión”. Un proyecto que emprendí con muchas ganas y mucho miedo, y que debido a su juventud aún tiene que mejorar y prosperar, pero continua en mi corazón con la misma ilusión del primer día. Por eso, últimamente estoy intentando darle un cambio y hacer de este  un agradable y hermoso lugar en el que todos nos sintamos cómodos.

La magia del amor es mi norte, podría decirse que toda mi vida gira en torno a ella, pues tras esta novela se esconde mi mayor sueño. Gracias al cual pude salir de esa oscuridad en la que una vez me vi sumergida, y por el que pienso seguir luchando hasta verlo hecho realidad entre mis brazos.  Concebí esta novela con la intención de apartarme de ese mundo que me estaba consumiendo y finalmente, resultó ser mi mayor terapia. Ella me hizo volver a ver la luz y, como agradecimiento, yo decidí darle, en junio de este año, una identidad propia en el mundo real.

En noviembre de este mismo año,  recopilé una serie de relatos que habían nacido a partir de la necesidad de expresar mis sentimientos y que, bajo el título de Un pedacito de mí, hoy atesoran parte de mi alma.

A este 2017 que estamos a punto de acabar quiero agradecerle el hecho de haberme permitido seguir caminando por esta senda con la que sin querer me topé: la escritura, la cual me ha ayudado a conocerme a mí misma, y saber qué es lo que de verdad deseo. Por eso, sigo y seguiré luchando, pues aunque para muchos este sea un sueño imposible, sé que, si me lo propongo, puedo llegar a hacerlo realidad, repito: soy muy tozuda.

Gracias también por haberme permitido conocer a gente maravillosa, compañeros de pasión y de sueños que me han ayudado a creer que con trabajo y perseverancia todo es posible. GRACIAS A MI FAMILIA LITERARIA: SABES LEER, BARRIOS DE LETRAS, GRUPO LLEC,  L@S AUNTÉNTIC@S DEVORALIBROS, NOSOTRAS ESCRIBIMOS… Y EN ESPECIAL A CARLA, POR ESTAR SIEMPRE DURANTE TODO EL AÑO :*

Al 2018 le pido ilusión, pues sé que esto es todo lo que necesito para seguir avanzando, creciendo y haciendo realidad mis sueños.

FELIZ NAVIDAD

Y

NO DEJÉIS DE LUCHAR POR VUESTROS SUEÑOS

 

Reseña: La muchacha que se hizo libro

Ficha técnica

Autora: Leticia Meroño Catalina

Obra: La muchacha que se hizo libro

Género: Drama / suspense

Páginas: 139

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Reseña

“…había que sufrir para avanzar…”

 

Cinco palabras extraídas de este maravilloso libro de la escritora Leticia Meroño Catalina son las que he necesitado para sacar la esencia del mismo. Veinticuatro letras que por separado pueden no significar nada, pero que uniéndolas con el sentimiento y la gracia de esta autora, conforman el tema principal de esta obra.

Algunos creen que el sufrimiento es sinónimo de declive. Pero, sinceramente creo que se equivocan… nuestra escalera para seguir avanzando y creciendo como personas se llama precisamente SUFRIMIENTO. Cada peldaño es un pequeño esfuerzo que tenemos que hacer para continuar el camino de la vida. Sí, a veces caemos, otras no nos vemos con la fuerza suficiente para continuar…  Sabemos que de manera periódica nos toparemos con ese escalón en apariencia insuperable, pero siempre se superan. Así fuimos creadas las personas y así es como se aprende a andar por la vida. Dicho esto… La muchacha que se hizo libro es sin duda un gran ejemplo tanto de superación como de derrota. En esta historia hallamos los dos bandos: el de la persona que decide seguir subiendo y el de la que se detiene y es engullida por el camino. Esta no es una decisión que se pueda juzgar, en cada individuo, como bien dice la protagonista del libro, el dolor afecta de una manera o de otra, y por consiguiente cada uno actúa de un modo distinto.

Es una obra que se adentra en el núcleo del dolor y que se pierde en él. En ella nos introducimos en la oscuridad de una enfermedad de la que poco se ha escrito pero que está en nuestras vidas, la agorafobia. Todos en mayor o menor medida conocemos a alguien que se haya dejado vencer por el dolor, el miedo… y encerrado en si mismo. Y sin embargo, no acabamos de comprender qué es lo que lo está atrapando en esa cárcel que se ha creado. Creo que este libro nos lleva un poco más allá, a conocer los recónditos parajes que el miedo crea en nuestra mente, y como este es capaz de apoderarse de todo, incluyendo nuestra vida.

Además hallamos una serie de  reflexiones, en torno al amor, la infancia, el respeto, las relaciones, la vida, la maternidad, la persecución de los sueños… que llegan al corazón.

Una cautivadora historia en la que vemos como los sueños, que de la noche a la mañana se rompen, nos pueden partir el alma. Pero que, sin embargo, nos abre las puertas a otros nuevos caminos que nos permitan soñar.  

Con una narración tierna e introspectiva Leticia nos hace sentir ese sufrimiento de modo que nos atrapa y colma todo nuestro ser. Pero que cuando la lectura llega a su fin, sentimos como esa lucha personal que ha llevado a cabo cada personaje ha dejado una huella en nuestra alma, otorgándonos, de este modo, esa determinación y seguridad  para seguir subiendo peldaños.

P.D: Si queréis aprender, disfrutar, soñar, sufrir, emocionaros, amar y sobre todo crecer leed La muchacha que se hizo libro.

 

Citas hermosas

“Y estaba segura de que era el maldito mundo adulto lo que destruía con el tiempo la inocencia y la bondad de los niños.”

 

“Qué buen corazón tenía que incluso después de a desgracia todavía creía que era un feo no responder a la vida con una sonrisa.”

 

“Soñar me hace ser libre, me permite salir de este lugar tan tétrica que soy. En mis pensamientos soy otra persona, la que nunca me atreví a ser.”